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sábado, 23 de noviembre de 2013

PERROS PARLANTES (reposición)



Cuando Paco y la pequeña Lola vieron entrar a su dueño en la cocina,  supieron que su vida de perros sibaritas pasaría a ser una vida de perros; sin más.


Los dos chuchos callejeros, adoptados hace siete años en aquella casa, adquirieron un buen día la extraña habilidad de repetir los sonidos que escuchaban. Algo así como los loros y las cacatúas pero con más nitidez.  Aquella destreza les hizo famosos y tener cierto caché. Eran reclamados continuamente por las televisiones y sus amos sacaban pingües beneficios de los shows que contrataban.

La culpa de aquel infortunio perruno la tuvo el paté de oca que había en la mesa. La dueña solía premiarlos con tal delicatessen  cuando decían algunas frases  extensas y, a su juicio, más ocurrentes de lo normal. Sin embargo, en dicho almuerzo, el matrimonio conversaba haciendo caso omiso a los dos canes que, sin remedio,  se les hacía la boca agua con los efluvios provenientes del preciado manjar. Por ello Lola comenzó a dar saltos ante su ama y a proferir palabras en alto de lo más…, cómo diría yo, de lo más ¿escuchadas?

—¡Oh, pero…qué lindo! —emitió la perrita con una dulce voz femenina de marcado acento dominicano—. ¡Me encantan la esmeraldas! ¿Significa esto, mi amor, que vas a dejar a la estúpida de tu mujer?

 Los comensales, un tanto atónitos, dejaron de probar bocado y, ejem, no les quedó otra que oír a sus queridos perros parlantes.
—Cómo puedes dudarlo, morena mía. —Ahora era Paco el que hablaba con la misma voz que su amo—. El anillo no es nada. Tienes que tener paciencia; sabes que sí, que me iré contigo al fin del mundo. Anda, chatunga, vuelve a la cama y hazme otra vez eso tan rico que tanto me gusta.

La mujer, con gesto iracundo, le tiró el plato del paté al marido y después se levantó sin mediar palabra. Él, con la cara desencajada, corrió tras ella intentando salir airoso de aquel marrón. Los perros, cómo no, devoraron en un santiamén la sabrosa pasta de oca untada por el suelo. Al tiempo que se relamían  tras el festín, oyeron un fuerte portazo. Los dos canes fueron hasta la cocina y, subiéndose la esbelta Lola encima de Paco, pudo ver cómo la dueña se alejaba en uno de los coches de la familia. Instantes después aparecía el dueño con un bate de beisbol por la puerta. El instinto canino les dijo que algo no había salido del todo bien, que mejor esquivar al amo y salir de allí por patas. Y así lo hicieron.

No deambularon demasiado. Esa misma tarde fueron reconocidos por un tipo millonario, excéntrico y amante de la ópera. Los metió en un todo terreno y los condujo hasta una finca de su propiedad a varios cientos de kilómetros de allí.

Paco y Lola siguen viviendo a cuerpo de rey con su nuevo amo.  Aunque lo que peor llevan, creedme, es tener que responder ahora al nombre de Plácido y Montserrat si quieren algún premio extra.  Eso y hacer gorgoritos todos los sábados por la noche cantando para él “La Traviata”.

© Ceferino Otálora (Mos). Noviembre 2010.
Imagen tomada de Internet. © Su autor.

25 comentarios:

Mos dijo...

Queridos visitantes, amigos del otro lado de la pantalla, gracias, inmensas gracias por vuestros comentarios en GALIMATÍAS porque siempre supe que os tenía con vuestro apoyo y cariño.
Cuando dejo que la escritura salga desde dentro salen poemas así. Lo cierto es que he tenido unos meses muy apagado literariamente hablando.
Ahora creo que puedo coger las riendas de nuevo y espero que así sea.
Os dejo un relato simpático recuperado del fondo del baúl de las palabras que es este blog.
De verdad que me siento muy querido por varios de vosotros y eso me hace sentir bien. Yo también os quiero.
Un abrazo.
Mos.

maria del carmen nazer dijo...

Hola Mos !! Me he enamorado de Paco y Lola .¡Son divinos !! Si no tuviera mi corazón tan comprometido con Luna, mi caniche toy, ya me los robaría.
Me encantó tu relato .Nada más despertarme y venir a la compu , encontré esas aventuras perrunas Tan amorosas , que me hicieron reir y ponerle alegría a un sábado maravillosamente azul.
Desde esta espléndida mañana correntina te mando un montón de besos míos y besos lamidas de mi Luna.
¡FELIZ FIN DE SEMANA !!:).

moderato_Dos_josef dijo...

Un relato con uncertero sentido del humor. Aquí quienes son verdaderamente inteligentes son los perros. Y sospecho que ttambién es así en la vida real.

Un abrazo Mos.
encantado de volver por aquí.
Yo también estoy un tanto apagado, pero deseo renacer...

Luisa dijo...

Hola, Mos.

Me encanta este relato!

Qué bueno es reír. Me gusta esta faceta tan tuya. Tienes un toque muy especial para el humor. Y la foto es una cucada. Dan ganas de llevarse a Paco y a Lola a casa, pero creo que mi perro Iron no iba a estar tan contento, sobre todo a la hora de comer, jajajaja.

Buen finde, compi.

Un besazo.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

:) Si no recuerdo mal, este relato es de los primeros que leí en tu blog, hace casi 3 años ya...

Gracias por las sonrisas Mos.

Te envío un abrazo bien grande desde mi planeta :)

josefina dijo...

Un relato muy majo el de estos dos perros.
Me gustan tanto tus relatos como tus poemas.
Te seguiré visitando.
Un abrazo

Ana dijo...

Una habilidad la de los perros muy ¿inoportuna? Pero mira que acabar con Plácido y Montserrat, ¡que será de sus gargantas imitadoras!
:D
Un relato muy divertido

M.JOSE dijo...

Me ha encantado Mos, los "chuchos" simpatiquísimos.Gracias por deleitarnos con tus relatos. Un abrazo muy grande desde Esquivias

Tracy dijo...

Mos ¿Qué es de tu vida?estás muy perdido y me preocupa.
Un abrazo.

Tesa Medina dijo...

Pues para comer tanto paté los chuchos parlantes conservan el tipito, no como otras.

Con estos tiempos tan grises qué bien sienta un poco de humor.

Y no dejes de escribir, Mos, ni de soñar para que no se te oxide el corazón, que es el que alimenta la imaginación y la ternura de tus poemas y relatos.

un abrazo,

El moli dijo...

Hola Mos, estuve perdido pero estoy volviendo y me encuentro con esta perlita que no conocía.
Me encanta tu sutileza y humor. Excelente relato amigo.
Un gran abrazo.

Gizela dijo...

Preciosa narración Mos
Te felicito!!!
Es super bonita y divertida
Habrá que tener más cuidado con los animales jajajaja Y además, ser más honesto con la vida jajajaja
Besosssss y lindo domingo

TriniReina dijo...

Espero que hayan aprendido y se vuelvan un poco más discretos con su nuevo amo y, así sigan viviendo esa buena vida de perros que ellos ellos se merecen:)

Un abrazo, Mos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Simpático el relato, de esos que te dejan una sonrisa risueña.
Un beso y que tus perros no se anden por las ramas ni les dé por los gorgoritos.

lunaroja dijo...

ahh! precioso tu texto! El amor a estos seres tan especiales, siempre nos deja un poso de ternura!

India Rebelde dijo...

Hola Mos, he leido tu post completo, he reido y recordado a mis dos perros muertos ya...

No he podido leer el anterior post a este, voy a leerlo y comento...

Espero todo este positivo en tu familia, te dejo un fuerte abrazo!

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Me ha encantado este Relato lleno de Humor y fina ironía...Me ha hecho reír un rato.
¡¡¡Gracias, siempre, Mos por Estar y por Ser!!!
Es un orgullo sentir el contacto con Personas como Tu.
Abrazos y Recuerdos a Tu maravillosa Familia.

María Bote dijo...

Genial, amigo Mos. Me he reído de lo lindo.

Besos de buenas noches.

Sindel dijo...

Un relato desopilante Mos, pienso en los líos que se armarían si los perros pudieran hablar, sería un caos jaja
Me encantó leerte y con un relato de estas características, que contiene humor, mucha imaginación y por suerte un final bastante más feliz de lo que se veía venir.
Un abrazo enorme.

José Manuel dijo...

Supieron sacar partido de su falta de discreción, aunque ahora hayan tenido que cambiar sus habilidades. Un relato muy simpático y gracioso.

Feliz retorno
Un abrazo

disancor dijo...

Paco y Lola eran afortunados por su cualidades habladoras. Hasta acabaron siendo perros con famosos nombres de la ópera.
Un abrazo.

ion-laos dijo...

Mira tú que si les pone a bailar la Jota, jajaja.

Besotes Mos!

Belén Rodríguez dijo...

Me lo he pasado genial con las peripecias de los perrillos!.
Si realmente las mascotas pudiesen hablar, más de uno le daría libertad a la suya. Jijijiji.
Me encanta el relato con este toque tan personal de humor. Viene muy bien sonreír un ratito cada día.
Cuanto me alegro de que ya te encuentres con ganas de regresar a esta "guerra". Se te echaba de menos, la verdad.
Un sonoro beso.

Narci M. Ventanas dijo...

Un gusto volver a encontrarme con Lola y Paco después de tanto tiempo, ahora sólo falta que nos cuenten como les ha ido con su nuevo amo, o si ya hen encontrado a otro/a que también les premie con paté de oca, o si quizá ahora andan recorrienco mundo con un circo. Ya nos contarás.

Besos

Rosa B.G dijo...

Estupendo tu relato, con esa fina ironía que lo envuelve. Me gusta mucho y sobre todo porque Paco y Lola son excepcionales personajes con vida propia.
Un abrazo

Rosa