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SE ME OLVIDABA PRESENTARME: SOY MOS Y ESTA ES LA ORILLA DE LAS PALABRAS; EL LUGAR DONDE SIEMPRE SERÁS BIEN RECIBIDO.

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lunes, 6 de mayo de 2013

SECRETOS (Reposición)


¿Qué tal estás Manuel?, dame un beso, ¿te acuerdas de mí? Tienes buen aspecto; no parece que te traten muy mal las monjitas de esta residencia. Sí hombre, haz memoria: soy Laura, la nieta de Amparo la del carbonero. Yo, a pesar de los años que hace que no nos vemos, no te he olvidado. Cada mañana, apenas despuntaba el día, pasabas por la casa de mi abuela para recogerme. Según entrabas por la puerta siempre decías gritando “a ver, ¿dónde está mi pequeña ayudanta?”. Al oírte, yo dejaba el tazón de leche a medias y salía corriendo a tu encuentro. Tú me cogías en vilo y me rodeabas con tus brazos. Después me mirabas guiñándome un ojo y, como si fuera un secreto entre los dos, me susurrabas al oído “vámonos, que seguro que hoy viene”. Claro, claro que te acuerdas. Mi abuela refunfuñaba por no terminarme la leche y tú le decías que tranquila, que llevabas comida de sobra para los dos. Luego cogía a Susi, mi muñeca de trapo, y caminábamos deprisa por la alameda hasta llegar a la estación. Tendría entonces algo más de cinco años. ¿Lo recuerdas?
Sí, s
oy Laura, tu ayudanta. Algunas veces era yo la que daba la salida a los trenes en Fresnedilla. Eran tres los convoyes que paraban en el pueblo. Me colocabas tu gorra y me dejabas soplar por el silbato. A los maquinistas y fogoneros les hacía gracia que una mocosa les diera la salida. Enseguida me quedé con sus nombres. Algunos me daban caramelos o chocolate, otros la calderilla de sus bolsillos; todos intentaban animarme por cada día que pasaba sin que volviera mi madre. Te preguntaban, ahora sé que era una pantomima, si había alguna novedad al respecto. Tú me mirabas y entre todos inventabais mil excusas para que yo no perdiera la esperanza. Con el último tren, ya de noche, me devolvías con mis abuelos. En el trayecto de vuelta te hacía toda clase de preguntas sobre su paradero. Montabas una historia diferente cada día para mí; totalmente creíble para una niña de cinco años que necesitaba a su madre y que no comprendía por qué ella no volvía. Luego, me distraías con historias aventureras donde siempre Susi y yo éramos las protagonistas. Tus historias, querido Manuel, me hacían reír y disipar toda la tristeza que alojaba en mi interior. Al llegar a casa, mi abuela volvía a refunfuñar por las horas a las que regresábamos. Mi abuelo, siempre cabizbajo, nunca decía nada; se limitaba a abrazarme entre lágrimas contenidas que tampoco entendía.
Llegó el otoño y el invierno. Y otro año más. Bajaba contigo a la estación día tras día. Los mismos maquinistas, los mismos trenes; idénticas esperanzas de encontrarla en cualquier momento sin ningún resultado. Recuerda Manuel. Fue Roberto, el fogonero, el que hizo aquel comentario. Mi madre trabajaba en un club de alterne de Madrid. Al parecer, tiempo atrás se quedó preñada de algún cliente y su chulo le obligó a abortar. “¡Qué tetas tiene y qué 
bien se mueve la muy zorra!”, terminó diciendo entre risotadas. Tus puñetazos le hicieron callar al instante. Yo no comprendía nada pero por los golpes que recibió de ti, intuí que algo desagradable y molesto había soltado por su boca.
A raíz de aquel incidente evitaste, con decenas de excusas ridículas, que bajase contigo a la estación. Incluso hablaste con Remedios, la maestra, para que me acogiera en su clase y estuviera ocupada a partir de entonces. Mis abuelos y tú hicisteis un pacto de silencio y me ocultasteis lo mejor que supisteis toda la verdad.
No te lo vas a creer, pero durante mucho tiempo continué esperando a mamá. Cuando oía los pitidos de la locomotora y veía a lo lejos la estela de humo que dejaba a su paso, miraba hacia el camino de la alameda deseando que su silueta apareciera ante mis ojos. Imaginaba que nos fundiríamos las dos en un abrazo eterno. Tú sabes que ese momento nunca llegó.
Demasiados secretos en nuestras vidas. Mi abuela me confesó todo en su lecho de muerte. Estarás de acuerdo en que la verdad nos hace daño pero también nos libera. Ella me contó que mi madre siempre fue, digamos, una chica algo ligera y alocada; que tonte
aba con los mozos de media Fresnedilla y que tenía aires de grandeza. En uno de sus escarceos se quedó embarazada de mí y fue la comidilla de todo el pueblo. Por eso se marchó al poco de nacer yo dejándome con ellos. También me reveló que tú estabas perdidamente enamorado de ella; que le ofreciste casarse contigo y darme tus apellidos para evitar habladurías. Sé que, por supuesto, no aceptó; aunque después, cuando yo tenía tres años, regresó durante una temporada bastante larga en la que estuvisteis juntos hasta que volvió a marcharse. Eso debió ser después de mi quinto cumpleaños.
Y aquí 
me tienes, Manuel. Me ha costado encontrarte y no, no quiero perderte como a ella. Eres el único resquicio que me queda del pasado y te he buscado para que te vengas conmigo; para devolverte todo el cariño que tú me diste hace tanto tiempo. ¿Sabes una cosa?, paso de los cincuenta y aún sigo soltera. Tal vez mi subconsciente haya hecho que rechace a los hombres que se han cruzado en mi vida. Quizás tenga que ver el trato que le dieron todos a mamá. Todos menos tú. Dirás que soy una tonta pero todavía hoy, cuando entro en alguna estación, miro entre los trenes que llegan esperando que ella baje para darle un fuerte abrazo. ¡Eh, eh, fuera esas lágrimas Manuel!; lo importante es que a ti sí te he encontrado y tenemos mucho que contarnos. Tranquilo, aquí ya saben que te vienes a casa; no, no te muevas, quédate sentado que yo preparo el equipaje. ¡Qué cosas tienes!, ya no queda nadie conocido en Fresnedilla. Claro que podremos ir si tú quieres. Mejor en verano. ¡Qué va!, hace años que los trenes no paran y la estación se cae a trozos. Ahora vuelvo; voy a pedir un taxi en recepción.
Copyright: Ceferino Otálora (Mos). Diciembre 2009.

36 comentarios:

Mos dijo...

Queridos amigos que arribáis en esta orilla: Gracias una vez más por vuestros comentarios a la entrada anterior que dediqué a mi chica, la mujer que me soporta y me quiere todos los días.
He colocado en la parte superior del blog un reproductor musical que puede estar bien para leer o no. Si no es de vuestro agrado porque puede distraer en la lectura, no tenéis más que dar al botón de PAUSA y se cortará la música.

Vuelvo a reponer un relato antiguo pero que tuvo poca repercusión en su momento. Es una historia cargada de ternura de la que se puede decir que estoy orgulloso de haberla escrito.

Un abrazo de Mos desde la orilla de sus palabras y de las vuestras.

teresa dijo...

Mos, un relato precioso y tierno me ha emosionado y me ha hecho pasar un rato muy agradable.
Es el primer relato tuyo que leo pero si todos son asi deberías escribir muchos mas.
Un fuerte abrazo.

Innombrable dijo...

QUE HERMOSO RELATO MOS. ME HA IMPRESIONADO ESA CAPACIDAD QUE PUEDEN TENER LAS PERSONAS PARA ACRDARSE DETALLE A DETALLE DE LO VIVIDO EN EL PASADO. nO SÉ SI EN MI CASO HE BLOQUEADO ALGUNAS COSAS, O SI YA ME ESTÉ ACOSANDO EL ALEMAN, PERO NO ME ACUERDO DE LAS COSAS ASÍ A DETALLE.
SEA REALIDAD O FICCION ME SATISFACE ENTRAR A LEER ALGO Y QUE LO QUE LEO ME ATRAPE Y LLEGUE HASTA EL FINAL. TÚ LO LOGRAS A LA PERFECCIÓN.
UN ABRAZO DESDE MEXICO.
CARLOS

PD, GRACIAS POR EL COMENTARIO EN MI BLOG Y Sí hay algo de eso que dices...aunque considero que ya es tema superado después de mucho tiempo. Mi padre se suicidó porque se volvió loco cuando un sistema por el cual luchó lo dejó desamparado para dar paso a la juventud.
Me recuerdo que yo tenía una vecina, que sacaba a todos de su departamento (mamá, hermano, marido y hasta el gato para meterse con extranjeros a la casa y así ganarse unos dolares.
SOn cosas muy cabronas amigo. Y además dificiles de olvidar.
un abrazo
Carlos

Rafaela dijo...

Hola Mos, soy nueva en tu casa, pasé hace un tiempo sin llamar pero hoy te comento en esta preciosa entrada que me ha emocionado leerla.
Tambien la que dedicas a tu mujer es especial.
Con tu permiso me quedo por aquí.

Saludos.

António Eduardo Lico dijo...

Si una historia llena de ternura y que prende la atención.

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Un Relato emotivo y entrañable de un hombre que hizo más Feliz e Ilusionante la Infancia de una niña llena de sueños y esperanzas.
Ahora esa niña es ya una mujer adulta que quiere premiar tanta fidelidad y cariño para conseguir una vejez mejor para aquel hombre que siempre la protegió y quiso...De verdad, Mos, muy bueno.
Abrazos.

Volarela dijo...


Un relato tiernísimo, con una chispa alegre muy dulce.
Me ha gustado mucho.

Un abrazo

maria del carmen nazer dijo...

Hola MOS ! Sí, acepto y me hago cargo. Soy PURO LLORO, como me decía mi abuela. Tu relato es PURA TERNURA.
"después me mirabas y guiñándome un ojo y, como si fuera un secreto entre los día, me susurrabas al oído "vámonos , que seguro hoy viene " De allí en más no pude evitar lagrimear. me enamoré de ese Manuel PURO AMOR. ¡Qué maravilla de relato ! Pasó ante mis ojos como una película. A mi gitano, felicitaciones por tanta sensibilidad. A mi Manuel, un beso enorme y el deseo que recupere junto a esa niña con corazón de azúcar que hoy es mujer lo mucho que le vida le negó. Besos de luz.

ion-laos dijo...

Historias como estas las hay a montones. Nadie es culpable, cada uno lo hizo como mejor pudo o supo. Si acaso, son víctimas de sus circunstancias y ellas les llevaron a actuar a cada persona de una manera. En definitiva, para mí, todos son inocentes.

Besos Mos.

TriniReina dijo...

Pues me alegro de que lo hayas reeditado. En verdad está lleno de ternura y amor.
Espero que tras salir en ese taxi los años que juntos le queden sean de lo mejor. Es tan difícil todo.

Un abrazo

PD: personalmente no puedo leer con música, por eso casi siempre tengo mi PC sin audio:)

Narci M. Ventanas dijo...

Precioso relato, Mos, tierno, entrañable, rebosante de cariño y agradecimiento. Pero lo más impresionante de todo ha sido tu habilidad para meterte en los zapatos de esa niña y de esa mujer, sentiendo por ellas y con ellas y transmitiendo sus ilusiones, esperanzas y gratitud a través de tus palabras.

La narración en primera persona le da un vigor y una credibilidad especial al texto, y llega al lector de una forma totalmente distinta que si hubiera sido escrita en tercera persona por un narrador omnisciente. Lo mismo que en tu relato anterior.

Mis felicitaciones una vez más por tu labor literaria.

Besos

José Manuel dijo...

Un relato pura vivencia donde la realidad supera a la ficción. Esta historia llena de sensibilidad enternece el corazón por muy duro que se tenga ya.

Un abrazo

lunaroja dijo...

Tal y como nos tienes acostumbrados,un texto lleno de emociones,sensible y detallado,que refleja tu alma emotiva y amorosa.

Ana dijo...

La verdad siempre es buena. Normal que ella recordara a este hombre con cariño si fue el único que se portó bien con su madre.
Esta muy bien escrito, con ritmo.
Saludos
:D

Rafa Hernández dijo...

Una historia muy entrañable y conmovedora apreciado Mos. Por cierto la música es muy bonita y de mi época. Sino me equivoco creo que es "El Guardián del Faro".

Un abrazo.

M.JOSE dijo...

Precioso Mos, como todos me ha gustado mucho. Un abrazo desde Esquivias

Isabel Martínez Barquero dijo...

No me extraña que te sientas orgulloso de esta historia, porque es bien bonita.
Como relato, creo que has acertado con ese tono casi epistolar que le has dado, le va muy bien.
Lo que más me gusta: que no has caído en la tentación de la sensiblería barata con respecto a la niña de cinco años abandonada por su madre. Describes tal cual y que cada uno saque sus conclusiones, como debe ser.
Un abrazo.

María dijo...

No suelo tener los altavoces encendidos, pero es casualidad que hoy sí, no sé cómo, pero los tenía puestos, y tengo que decirte que me ha encantado esta música tan relajante, la primera de "Amor grande, amor Libre", así como la de "Europa" que me ha traído muchos recuerdos, o la de "La vida es bella" que me ha recordado a la canción que canta Miguel Bosé.

En cuanto al relato, también está bien que vuelvas a traernos ediciones ya publicadas, porque aunque ya lo hayas publicado, para quiénes no lo hemos leído, es nuevo para nosotros.

Me ha encantado tu relato porque es emotivo, tierno y entrañable, como bien tú sabes hacer, amigo Mos.

Mi felicitación y admiración por tu bellísima manera de transmitir.

Un beso.

elisa lichazul dijo...

más que secretos, es un relato de ternura y reflexión

abrazos y feliz jornada

disancor dijo...

Tú relato ha conseguido emocionarme casi hastas llegar a las lágrimas. Gracia por tanta sensibilidad en tan poco espacio.
Un abrazo.

Solina dijo...

Me ha emocionado este relato
llenito de recuerdos escondidos
esperando hacer un viaje al pasado
y "vivir" nuevamente esos momentos
inolvidables de la vida.

Me ha encantado caminar por las
lineas de esos grandes sentimientos.

Un abrazo sin fronteras para ti.

Mirella S. dijo...

Y tenés todos los motivos para estar orgulloso del relato, Mos, está muy bien narrado y es conmovedor, con el final que le correspondía.
Saludos desde Buenos Aires.

Arturo dijo...

Mos:
Es una historia muy bonita pues habla del amo puro hacia una niña de quien quiso ser su padre y del reencuentro cuando las necesidades se permutaron de una hacia el otro.
Acerca de tu valorización del texto y su poca correspondencia con los gustos de los lectores, vale decir que a mí me ha sucedido lo mismo. La blogósfera posee sus propios códigoa de éxito y tengo para mí que, al igual que en la vida, no siempre se reconoce más a lo mejor.
Un abrazo grande.

Jorge del Nozal dijo...

Este relato que nos presentas,es de una sensibilidad y una ternura exquisita. Después de leerlo con atención e ir visualizando las imágenes, gracias a la calidad de tu escritura, te queda una paz y un sabor de lo mas agradable.
Un abrazo.

Tesa Medina dijo...

Que bien que lo has vuelto a colgar, Mos, porque no recuerdo haberlo leído.

Da igual, ahora sí, y he disfrutado y me he emocionado con esa niña, a la que comprendo muy bien.

La infancia nos marca para bien y para mal, nos condiciona.

Si en una infancia rota tienes la suerte de encontrar a alguien como tu Manuel, es que estás salvada, porque el amor es lo que te cura, sentirlo por alguien y ya si te aman, pues la ¡hostia!

Precioso, Mos, y con trenes, por los que siento debilidad.


Un abrazo,

Marta C. dijo...

Mos, es un relato entrañable, con una voz narradora muy peculiar y poco utilizada: la segunda persona. A través de esa narración vamos conociendo a los diferentes personajes que pasaron por la vida de esa niña que es ya una mujer madura. Sin embargo, creo que a la historia le falta tensión, emoción. No hay nada que empuje al lector a seguir leyendo. Vas desgranando unos hechos, unas vivencias en las que no ocurre nada especial. Apenas una incógnita que desvelas pronto, la madre. Creo que es un relato demasiado explicativo, le faltan imágenes y sobran explicaciones. Claro que es de 2009 y nunca revisas tus relatos antiguos. Pero yo creo, que a pesar de todo, podría quedar muy bien con unos retoques y, sobre todo, dejando algo para que el lector lo descubra por sí mismo. ¿Era necesario desvelar lo de la madre? No habría sido mejor sugerirlo para que el lector lo descubriera. Bueno, son ideas que se me ocurren ahora que estoy inmersa en la lectura y escritura de relatos con un estilo más escueto y menos explícito. Un beso.

MAJECARMU dijo...

Mos,entraste en el corazón de cada protagonista con sigilo y nos revelaste sus secretos...Pero,lo más increible es que según lo hacías también entraste en nuestro corazón y te llevaste toda nuestra admiración,nuestro cariño y nuestra felicitación...Por crear un relato mágico,entrañable e inolvidable.
Mi abrazo inmenso y feliz jueves,Mos.
M.Jesús

Humberto Dib dijo...

Mos:
Lo primero que me vino a la cabeza cuando leí tu relato fue la conversación que tuvimos en aquel bar de Madrid, sobre tu profesión y tu vocación literaria. Hay mucho de esto en tu texto.
Es verdad, es tierno, emotivo y está construido de una forma muy particular, tanto desde la persona que relata como las imágenes con las que lo aderezas.
Un acierto haberlo subido nuevamente.
Un fuerte abrazo, amigo.
HD

elisa lichazul dijo...

gracias por tu huella
abrazos

Perlita dijo...

¡Qué cosa ta bonita de relato, paisanico...! Es tan tierno que hasta me han asomado las lágrimas con el desenlace.No podía ser para menos.

Tiene de todo el relato: Una historia triste que podía ser verídica porque ¡cuántos casos se han dado llenos de esas circunstancias! Vidas que suben y bajan pisando espinos y rosas. Amores amargos sin final feliz...incomprensión y desdén al que cae y luego, el agradecimiento, la bondad y la entrega total al que hace en su vida el bien. Un premio merecido a quién supo querer.
Un relato merecedor de un guión cinematográfico por el que te felicito de corazón.
¿Tienes mucho trabajo? ¡Pues anda que yo...! Necesito esa fórmula del desdoblamiento o el don de la ubicuidad. ¿Ya está en marcha el invento? Hay que comprarlo...
Un abrazo grande. Y por cierto ¡¡qué calor hace en Cieza, hermoso!!
(No sé si decirte que me gustaban las entradas sin música o que sea algo más suave. Lo siento...lo siento...)

fus dijo...

Este relato està lleno de ternura, con èl, nos da una gran parte de tu grandeza como escritor y amigo.


un abrazo

fus

disancor dijo...

Te deseo un feliz fin de semana.
Un abrazo.

Aniquiladora dijo...

Una historia que conmueve. Un presente eclipsado por el pasado. Un pasado que a pesar de sus incertezas, sus penas y dudas, destila amor y afecto.
Muy hermoso y bellamente narrado.

Besos.

María Bote dijo...

Un precioso, excelente relato. Mos, que hace reflexionar, calibrar la medida de los avatares de la existencia. Gracias,amigo, por haberlo repuesto dándonos la oportunidad de leerlo y saborearlo a quienes no lo habíamos leído antes.

He tardado en entrar porque, por un asunto familiar tuvimos que ausentarnos varios días.

Felicidades y besos. María

Ame dijo...

Ya te había leído y comentado, pero buen, siempre digo lo mismo y algo estoy haciendo mal.

Sabes?, lo primero que me viene a la mente es un relato que leí hace poco y el cual hizo que recordara a detalle cosas del pasado, fue extraño porque ahora vuelve a suceder lo mismo y con el mismo final, todos los destellos del pasado se vuelven a perder al finalizar la lectura.

Es muy tierno tu relato, emotivo y un acierto el que lo hayas publicado de nuevo.

Un beso Mos, te cuidas

Kasioles dijo...

Escribes fenomenal, querido amigo.
Me he metido tanto en el relato, que he acabado llorando. Hoy debo tener el día sensible.
Pero la historia llega al alma y en ella se confirma el dicho: Es de bien nacidos, el ser agradecidos.
Pero entre ellos, había algo más, un cariño inmenso que se va fomentando con el día a día.
Manuel es un afortunado.
Cariños.
Kasioles