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jueves, 18 de abril de 2013

MÁS QUE UN SENTIMIENTO (MORE THAT A FEELING): FINAL


           A la mañana siguiente, cuando desperté, él ya no estaba en el dormitorio. Antes de levantarme intenté analizar lo ocurrido la noche anterior. Comprendí que mi amigo Fran era marica. Recuerdo que empleé esa palabra en mis pensamientos mientras dudaba qué determinación tomar. Me sentí sucio por dentro y por fuera. Fui hasta el cuarto de baño, eché el pestillo y me duché.  Decidí que lo mejor sería volver a Madrid ese mismo día.  Quería evitar tensiones entre los dos el resto del tiempo que estuviéramos  juntos. Deduje que la relación de amistad que manteníamos no sería igual a partir de entonces. Y no me equivocaba del todo.
Lo encontré en la cocina, fumando. Al verme agachó la cabeza mientras apagaba el cigarrillo en un cenicero repleto de colillas. Sin mirarle a la cara le informé de mi decisión. Volví al cuarto para preparar el equipaje. Minutos después apareció por la puerta para decirme, con voz temblorosa, que lo sentía. Luego me rogó que lo escuchase si todavía éramos amigos.  Nos sentamos en las camas el uno frente al otro y volvió a lamentarse por lo sucedido diciendo que era un imbécil y lo había estropeado todo. Me explicó que llegó al internado con muchas dudas sobre sus preferencias sexuales; que las chicas se mezclaban con los chicos en sus sueños pero que allí, entre tanto compañero masculino, se dio cuenta de sus preferencias, de lo que realmente  le atraía. Me contó que la entrevista con Don Antolín le hizo mucho daño y que yo, con mis consejos, le enseñé a pasar desapercibido y no mostrar realmente sus sentimientos. Que aquella tarde de cine se dejó llevar y quiso probarme; que tenía ganas de contármelo pero no sabía cómo. 

Me confesó que yo le atraía por mi forma de ser, por tener los mismos gustos y también por mi físico. Que me seguía en todo para que yo fuera su mejor amigo. Con voz entrecortada y temblorosa declaró que en  la mayoría de los internos era común hacer chistes de  maricas, usar esa palabra como un insulto y hacer ostentación de su hombría. Por eso prefirió no hacerse notar y evitar comentarios. Me afirmó que nadie lo sabía, ni siquiera sus padres; sólo yo. Para todos era un chico normal que incluso tenía éxito entre las chicas. Después añadió, más abatido si cabe, que no sabía cuánto tiempo podría ocultar su verdad. Volvió a pedirme perdón por abusar de mi confianza y entendía que no siguiéramos siendo amigos. Tenía ante mí a un joven derrotado, envuelto en lágrimas, que me había desvelado su parte oculta, su secreto. Comprendí que necesitaba mi apoyo y mi perdón. Por eso me fundí en un abrazo con él e intenté calmarlo. Le dije que no era conveniente que lo supieran en la escuela; que podrían expulsarlo o hacerle la vida imposible. Que más adelante, cuando estuviéramos trabajando, sería  libre para contarlo si quería. Pareció estar de acuerdo.
Tras escuchar esa mañana a Fran, seguí creyendo en la conveniencia de regresar a Madrid. Él lo entendió. Entre los dos nos inventamos una excusa creíble que explicase a los demás mi  inesperada partida. De camino a la estación hablamos de los proyectos para el último curso en el internado. Haríamos menos deporte y emplearíamos más tiempo en crear nuevas canciones para el grupo y en perfeccionar nuestro estilo. Fran se mostró animado con esa propuesta. Me despedí de él hasta que nos volviéramos a ver en el internado con un intenso abrazo. Desde la ventanilla del tren que daba a mi asiento pude ver sus ojos llorosos mientras alzaba su brazo en señal de despedida.
A los pocos días de mi regreso a Madrid recibí la terrible noticia: Fran se había ahogado en el Tormes. Según contó la guardia civil, algún remolino del río pudo arrastrarlo hasta el fondo y dejarlo atrapado entre la maleza. Quedé destrozado durante varios días por la pérdida de mi mejor amigo; incluso perdí las ganas de volver al colegio. Se marchó sin poder manifestarle todas las sensaciones y momentos felices que viví junto a él. Sin saber casi nada del mundo oculto que se atrevió a desvelarme.
Mis padres me convencieron para terminar mis estudios; también el apoyo de Susana y el hecho de que ella estuviera allí, en Galicia,  esperándome. Cuando llegué al internado todos conocían lo sucedido. Volvieron a repetirse escenas de llanto e impotencia entre los compañeros. Pronto los salesianos organizaron una misa en su nombre. Precisamente fue Don Antolín quién ofició la misma; él, que abusó con su poder de la inocencia de Fran, el mismo que le recriminó la sinceridad de sus respuestas hasta hacerle culpable por su forma de ser. Me asqueé con toda aquella hipocresía religiosa que tanto influye en las conciencias.
Comenzó para mí un tercer año muy diferente a los anteriores. El resto de mis colegas no podían suplir la carencia de “el Paliducho” y eso que lo intentaban.
A mediados de octubre volvió Don Vicente, el director, de unas jornadas eclesiásticas en Roma. Debieron de informarle del trágico suceso porque esa misma noche, en la misa diaria, rogó por el alma de Francisco.  Al día siguiente volvió a encargarse del reparto de la correspondencia entre los alumnos como era habitual en él. Lo hacía desde la escalinata del pórtico antes de entrar a comer; gritaba el nombre del que había recibido alguna carta y el interesado se acercaba hasta él para recogerla. Siempre terminaba con un “ya no hay más cartas por hoy, mañana será otro día”. Cuando me disponía a subir al comedor me choqué con su espalda. Le pedí disculpas por ello a la vez que él refunfuñaba por el empujón. Posteriormente oí cómo me llamaba a voces: “señor Sánchez Alcalá, le espero en mi despacho después de comer”. Me acuerdo que apenas comí pensando en la reprimenda que me esperaba. No hubo tal bronca. Me llamó para darme un paquete a mi nombre que le llegó a primeros de agosto. Me explicó que, al no estar yo por esa fecha, lo guardó hasta que volviera al internado. Luego ocurrió lo de su viaje a Roma; por eso la tardanza en dármelo. “Toma, qué raro, me dijo, viene sin remite. El matasellos es de Salamanca. Por la forma parece un disco”. Creí que sería un envío de los padres de Fran. Al abrirlo salí de la duda. 
El paquete contenía el disco de Boston  acompañado de una breve carta en la que reconocí la letra de mi amigo. La misma carta que hoy, después de tanto tiempo, aún conservo. La he vuelto a leer decenas de veces, algunas junto a Susana, y puedo repetir cada una de las palabras que contiene:
Salamanca, 4 de agosto de 1977. Querido amigo Carlos: Espero que sepas perdonarme por lo que ocurrió el día de mi cumpleaños. Te regalo mi disco de Boston que tanto hemos escuchado juntos. Ahora ya sabes que es MÁS QUE UN SENTIMIENTO lo que siento por ti, pero somos distintos y te respeto. Espero que sepas guardar mi secreto. A veces creo que en mi interior hay un alma solitaria, condenada a la incomprensión y el desprecio. No hay un billete para mí en el tren que quería coger. Y prefiero anular el viaje. Agradezco haberte conocido en estos dos años. Seguiré siempre a tu lado. Fran.

Tengo ganas de terminar la jornada. Una vez más el recuerdo del suicidio de Fran me ha entristecido  tanto como entonces. A raíz de aquel suceso siempre tuve la convicción de que a mi amigo lo matamos un poco entre todos. Al menos la sociedad rígida e intolerante que coexistía en nuestra adolescencia.   Los compañeros me preguntan qué me pasa, que no tengo buen aspecto; yo les respondo que me duele la espalda. Es curioso, a algunos de ellos los conocí en el internado, estudiamos juntos. En el tiempo del bocadillo les he oído criticar a un presentador gay de la televisión. Varios opinaban que les era repugnante la libertad con que se mostraba en público; que los maricones deberían estar todos colgados. Con esas palabras lo han dicho. Luego le han imitado exagerando sus gestos y algunos han reído estrepitosamente.  
Miro a mi alrededor, observo las caras, las risas burlonas de mis compañeros y me niego a que nadie ensucie el  nombre de Fran. Han pasado treinta y dos años ya de aquella carta pero intuyo que su secreto debe seguir guardado.


 © Ceferino Otálora (Mos)
     Septiembre de 2009.
     Imágenes tomadas de Internet.





33 comentarios:

Mos dijo...

Queridos amigos, gracias por comentar el poema Y ENTONCES SERÉ y haber dejado vuestra huella también allí.
Aquí está, por fin, la última parte de MÁS QUE UN SENTIMIENTO.Puede que sea un final muy distinto al que os gustaría pero surgió así cuando lo escribí. Me satisface saber que habéis estado a la espera de esta entrada y que habéis “soportado” su lectura. Lo cierto es que este relato hay que verlo como un todo; es decir, al completo. Yo sugiero leerlo de una vez, todo seguido, en unos cuantos minutos porque, repito, es un todo desde el principio al fin.
Me gustaría saber qué conclusiones sacáis de su lectura. Creo que encierra una reflexión importante.
Bueno, amigos, sobra deciros que estoy contento de veros por esta orilla de las palabras que sería un libro cerrado sin vosotros.
Un abrazo inmenso.
Mos.

Vany To dijo...

Hola Mos.
En la actualidad el tema "ser diferente" (y empleo este término, no solo para referirme a la homosexualidad, también para globalizar un poco lo que rechazamos por no sentir "normal"), sigue siendo difícil de asimilar por una cantidad considerable de personas, en fin, esto nos lleva a dañar quizás sin intención a personas que en determinado momento estan confundidas o temerosas de expresar realmente como son, creo en el respeto, creo en la tolerancia y creo que poco a poco el cambio está abarcando mas terreno, lamentablemente muchas vidas se pueden perder en el camino y eso no se debe permitir ni propiciar.

Me gustó tu relato porque es ligero, se digiere suave y eso se agradece.

Besitos Mos, que venga para ti y los tuyos un fin de semana placentero.


PMPilar dijo...

Me he quedado petrificada. Bien es cierto que intuía un final en absoluto dulce, pero ese crudo desenlace me ha sobrecogido.
Sin embargo, lo que más me impacta, y lo tomo como reflexión resumen, es esta patética frase, sin añadirle comentario alguno, pore es verdad que el tema da para un debate amplísimo que aquí no ha lugar:
"recuerdo del suicidio de Fran me ha entristecido tanto como entonces. A raíz de aquel suceso siempre tuve la convicción de que a mi amigo lo matamos un poco entre todos. Al menos la sociedad rígida e intolerante que coexistía en nuestra adolescencia".
Mos, impresionante y espléndido relato. Impactante. Felicidades.

Un nabrazo

Anna Jorba Ricart dijo...

El día que la sociedad, desde la educación respete las tendencias y las inclinaciones en la manera de sentir de un joven, el hombre habrá conseguido la libertad. De lo contrario encadenados y prisioneros todos.
El final es triste.Hubiera preferido que Fran no hubiera muerto y pudiera vivir respetado y seguro, manifestando su condición abiertamente y sin cortapisas.
Me ha gustado.
Un abrazo, Mos

Innombrable dijo...

Muy buen final y muy bien manejado. Es un poco crudo lo que le sucedió a Fran pero has hecho (con el protagonista) lo que un buen amigo hubiera hecho.
El disco me parece estarlo viendo. Lo tuve en mis manos (uno igual) en cuba esas cosas eran muy dificiles de conseguir, no se vendían, mas bien alguien que pudiera salir al extranjero los metía.

Ha sido una buena historia. Lastima que haya tocado fin.
Un gran abrazo
Carlos

Rafa Hernández dijo...

Bueno pues yo no sé el porqué pero me esperaba un final más o menos trágico, porque en la época que narras la historia y más en un ambiente de internado y de religiosos por medio, un homosexual era un ser repugnante al que hacían la vida imposible, y los primeros eran los propios compañeros. La duda que cabe añadir, es si realmente Fran se ahogo, o fue un suicidio. Muy buen relato Mos.

Un abrazo.

MAITE N. dijo...

Muy buena la historia Mos, me imaginaba el suicidio como final porque al comienzo haces referencia a un cantante que escuchabas y te traía recuerdos y claro, lo pensé. Yo ya he comentado anteriormente que en los colegios de chicos no era tan raro que sucedieran esas cosas y además era en una época donde los gays estaban mirados como apestados, desgraciadamente todavía haya gente que los ve así, pero ya son los menos. Me gusta mucho como lo apoya su amigo, como lo respeta y lo entiende y también hizo bien en poner tierra de por medio. Es obvio que Fran se sentía muy solo, que se sabía un incomprendido y que le tocó vivir en una época mala. Su suidicio podría ser por varios motivos, estar enamorado de su amigo, no querer hacer daño a sus padres, tener miedo al rechazo...
Me ha encantado Mos, me gusta esto de poner capítulos de una historia porque te deja con ganas de más.
Abrazos.

Lore dijo...

Un relato increíble, genial, estremecedor,y sobre todo sumamente aleccionador.

Las culturas dominantes siempre han impuesto a las culturas de los grupos minoritarios cual debe ser su lugar y su forma de actuar dentro de la sociedad.

Como toda fobia, tiene un carácter irracional, ya que si tu le preguntas a una persona porque no le gustan los/las homosexuales, en la mayoría de las ocasiones no hay una argumentación detrás de esa animadversión y la respuesta es un: “Porque no me gustan, y ya esta”.

En Estados Unidos —y en otras muchas partes del mundo—, grupos religiosos logran convencer a muchas familias con hijos gays o hijas lesbianas de que la homosexualidad es “pecado” y deben obligar a sus hijos a cambiar mediante supuestas terapias, que ya parece, han llevado al suicidio a muchos adolescentes que no pudieron soportar el rechazo y la presión de sus familias.

En fin Mos, seguiría pero…iban a salir mal paradas en este aspecto especialmente las religiones, y...

Besos Mos.

maria del carmen nazer dijo...

Una historia muy bien contada.Tenía la certeza de que el final sería este .Te enseñan y le enseñan a mis nietos, hoy, en este presente a respetar las diferencias pero las más de las veces no es así. Siempre lo digo y lo repito : hay que ser COMPASIVOS.
Te felicito por la historia tan bien contada
Admiro tus buenos sentimientos que siempre afloran en tus letras.
Te dejo un puñado de besos soleados..

Perlita dijo...

Crudo...muy crudo el relato. He conocido a mucha gente ya y entre mis alumnos, (y más con los jóvenes de mi última etapa) he podido ver el sufrimiento más profundo en alguno de ellos. No tanto en el de ellas -cosa que parece rara- que viven con naturalidad sus inclinaciones, pero el descaro y el desafío con que algunos chicos se muestran, no es sino la máscara de un complejo y una coraza contra la sociedad que injustamente les condena.
Te remitiría a una entrada de mi blog que titulé con un nombre supuesto pero ya no sé ni como la nombré y traté de todo esto. Aquella historia acabó "casi" bien.
En tu retrato, en la escena crucial, las cosas quedan claras y cada cual obró como mejor debía para dejarlas así. Eso les honró a ambos amigos y créeme si te digo que el homicidio del desenlace, no entra del todo en tu inventiva. Desgraciadamente, se ha dado.

Oye, paisanico, y como el poema me ha dejado tan buen sabor de boca, te felicito doblemente por el triste relato y por ser un poeta tan natural. Me ha gustado leerlo el último.

Un abrazo, Carmen

Tracy dijo...

Un triste final, para nada me lo esperaba, lo malo de esto es que muchas veces no es ficción , sino una terrible realidad.

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

La Sociedad y las circunstancias llevaron a este triste Final. Un Amor imposible que se llevó consigo para le Eternidad y el Recuerdo y la consideración del que quedó guardando ese secreto de dos...Precioso Relato.
Abrazos.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Triste final para la historia... pero no por ello menos real, un saludo.

Sindel dijo...

Terminé de leer el final de tu relato, lloré, me estremeció, me quedé impotente ante ese final trágico y terrible.
Ahora me paro y te aplaudo, porque tus letras llegaron hasta mí de una manera increíble. Qué bien escribís, te admiro mucho!!!
El tema es para debate, soy una persona amplia de mente y considero que cada cual debe ser feliz a su manera, con sus propias elecciones de vida, mientras esto no perjudique a los demás. Admiro a la gente que es fiel a sí misma, que hace lo que siente, que no se deja llevar por las estúpidas reglas de la sociedad. Detesto a los que ríen al ver a alguien que no es como ellos, a los que juzgan a los demás por su apariencia o su condición sexual. Yo creo que todos somos únicos, con derecho a elegir lo que nos hace bien, sin tener que esconderlo, pero aun hoy hay cosas que son difíciles de tratar en una educación tan retrógrada y cerrada.
De religión mejor no voy a hablar, tengo mi propia religión que es amar la vida, el resto es cosa de creer o no.
Bueno quería dejarte mi comentario, porque tu trabajo es estupendo, y espero que nos sigas deleitando con estas cosas pronto.
Un abrazo enorme y lleno de admiración.

Hugo Jesús Mion dijo...

Mos, te cuento que sin haber leído tu primer comentario, lo que hice fue copiar y pegar las cuatro partes e imprimirlas para leerlas con tranquilidad, con unidad. Y pude disfrutar de un texto excelente, siempre me pasa que me atrapa la credibilidad de lo que escribes, y la fluidez con que puede leerse. Y el final trágico es comprensible dada la época en que se ubica el relato, donde todo eso se perseguía con saña, como bien lo ilustras en tu relato. Aún hoy quedan resabios de esa mentalidad cerrada y castradora, y todavía pueden pasar esas tragedias. Siempre es un gusto leerte, amigo. No dejes de compartir. Un abrazo.

José Manuel dijo...

Una gran historia narrada con un lenguaje claro, como debe ser la vida. A los que nos tocó vivir la etapa negra de nuestra reciente historia, esto que narras nos es muy familiar. Aunque parace que la sociedad ha cambiado, todavía quedan muchos prejuicios sobre el tema.
Enhorabuena por este relato tan valiente.

Un abrazo

LOS OJOS DE LA NIEBLA dijo...

Desde el principio intuí el final aunque me hubiese gustado que Fran hubiera tenido una vida que disfrutar.

Poner tierra de por medio no me parece la solución, el mejor amigo de mi marido ha estado años enamorado de él, tal vez siga, pero siguen siendo amigos, nunca han dejado de verse y cada uno ha respetado la condición del otro.

Que alguien decida quitarse la vida por incomprensión, miedos, etc es un drama que muchas familias han vivido.
Las religiones tienen tanta culpa en ésto..
En las grandes ciudades es distinto, pero en pueblos de la España profunda, como en el que vivo, esto se sigue viviendo a día de hoy, jóvenes de 18 añitos que se esconden y lo que es peor, dentro de la iglesia...

No quiero extenderme más, un tema del que podemos escribir ríos de tinta...

Felicidades, Mos por esta historia tan bien contada, tan dinámica, viva y que te hace reflexionar.
Enhorabuena.
Un saludo.
Pilar

elisa lichazul dijo...

es un excelente trabajo narrativo MOS
felicitaciones

las implicancias de fondo no cambiarán, las sociedades sobre todo aquellas donde los prejuicios y la intolerancia son pilares , dudo que cambien , ya que sus componentes (personas) siguen siendo rígidas de pensamiento

abrazos y feliz fin de semana

disancor dijo...

Pues, a mí me ha parecido un gran final. Tanto, que lo he leído varias veces para sensilizarme de la tragedía del protagonista por ser diferente, y al final, lo mató los fantsmas de la intolerancia. Enhorabuena por tan hermoso relato.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Un buen relato con un buen final, Mos. Eso sí, me temo que siempre nos toparemos con censores, por desgracia. Ya sabes que los que se consideran en posesión de la verdad tienen una cierta tendencia a condenar a sus semejantes.
Un abrazo y buen fin de semana.

Humberto Dib dijo...

Mos:
Tuve que remontarme hasta la parte 1. Pero vi que fuiste subiendo los capítulos en días próximos, pues no pensé que hacía tanto tiempo que no pasaba.
En fin...
La cuestión es que el final me pareció muy bueno, tal vez al leer toda la historia seguida, sentí que no iba a suceder lo mejor.
Me pareció genial que te hayas animado con un tema así, a veces uno duda en subir entradas con temas espinosos, pero tampoco se puede vivir de lo que causa placer.
Te dejo un fuerte abrazo.
HD

M.JOSE dijo...

Qué final tan triste Mos!!!! Pero es la cruda realidad. Esto pasó hace muchos años pero aún hoy existen muchos prejuicios acerca de la homosexualidad. En fin, no me lo esperaba. Un abrazo desde Esquivias.

Marinel dijo...

He sentido una honda pena por ese suicida,ese joven dubitativo anulando un viaje plagado de incógnitas y certezas...
La vida sigue su curso,avanza,y,sin embargo aún persisten las mentes obtusas,la falta de respeto,la incomprensión...
Mejor ser secreto que burla,debió pensar el protagonista.
Tristemente,he de darle la razón.
Besos,escritor.

Rosa B.G. dijo...

Hola Mos, soy nueva aquí, he visto tu blog por casualidad viendo el de una amiga que te sigue.
Me ha gustado mucho tu forma de escribir: directa,clara y concisa.
Este relato en concreto sobre el amigo "diferente" me ha sobrecogido aún a sabiendas de que estas historias eran muy normales en esa época y en los lugares e instituciones de los que hablas.
Aún así, el fondo es esa lucha interior de un chico que se siente diferente y por miedo se lo ha guardado. Una lástima que no hayase otro consuelo más que la terrible decisión de suicidares.
Gracias por compartirlo.

Un saludo.
Rosa.

Ame dijo...

"No hay un billete para mí en el tren que quería coger. Y prefiero anular el viaje"

Esta fracción es muy fuerte Mos, siempre es importante el respeto y la tolerancia, y el aceptarnos como somos, el problema es que el camino es difícil y lo hacen aún mas complicado quienes nos rodean.
Para mi carece de importancia la orientación sexual de cada uno, pero vivo en un lugar donde el machismo prevalece y el trato es discrimintativo, mucho, tu relato es excelente, es fácil de digerir y tocas temas importantes.

Besos Mos

ion-laos dijo...

Siempre habrá alguien que censure alguna cosa o comportamiento que no sea afín al suyo. Pero las personas tienen que hacerse fuertes ante este tipo de situaciones y no sucumbir, porque entonces nunca dejaremos de darle poder, al que es más débil que nosotros. El poder, es debilidad disfrazada, y tenemos que quitarles la careta pero ya.

Buena semana Mos, besos.

MAJECARMU dijo...

Mos,tu relato es muy intenso y entrañable a pesar de lo que separa a los dos amigos...Es triste ver cómo Fran se quita del medio,al saberse diferente y no aceptado...Sin embargo,la amistad queda por encima en el uno y en el otro...Quiero destacar esto como algo profundamente positivo...Los dos valoran lo vivido y el cariño,que los mantiene unidos por encima del tiempo y la separación.

Mi felicitación por esa paciencia y valentía al enfrentarte a este tema.
Mi abrazo grande y feliz semana,amigo.
M.Jesús

TriniReina dijo...

Si él no quiso contarlo en vida me parece bien que no lo contase la única persona que lo sabía. Creo que guardarle el secreto es una prueba de amor también.

la verdad es que me hubiese gustado que Fran lo hubiese contado y, sobre todo, vivido...

Un abrazo

Narci M. Ventanas dijo...

Si he de ser sincera no esperaba un final tan trágico, Mos. Aunque en realidad un final así era casi imprescindible para hacernos reflexionar sobre la intolerancia y los tabúes de aquella época, intolerancia, que como tú muy bien dejas entrever no ha desaparecido por completo, y lo que es peor, últimamente parece querer resurgir de nuevo con fuerza.

Besos

Luisa dijo...

Hola, Mos.

Buenísimo este relato. También duro, y por desgracia muy real. Un trasfondo que no deja de ser el pan de cada día para muchos.

Esta historia da para mucho. Se queda uno con ganas de saber más sobre los personajes.

Un beso muy fuerte, compi.

Volarela dijo...

Es triste, pero muy real. El índice de suicidios en la población homosexual es más alto que en el resto, a al menos eso recuerdo de alguna estadística.
Y eso habla por si solo.
El relato resulta fluido y ameno, y
logras que sintamos la experiencia del protagonista. Se te da bien "ponerte" en la piel de los otros.

Un abrazo cordial

**kadannek** dijo...

Noto en su comentario que espera mucho de sus lectores.. Creo que está bien, pues al menos yo, esperaba mucho de este final. Era lo que esperaba en cuanto a estética y hechos.

Me causó gracia sólo una parte, en la que Carlos reflexiona pensando que su amigo Fran "merece su perdón". Es chistoso, ya que de cierta forma Carlos también abusó de Fran si es que queremos verlo así en teoría, porque en el fondo, ambos se dejaron llevar; Si tú no quieres algo te niegas y te autocontrolas. Punto. Carlos se complació con Fran. Hay muchas personas que tienen "nudos gays" y que lo justifican diciendo que son "locuras de la juventud". Aunque dichos nudos no te hacen exprésamente un gay, pero denotan una leve inclinación.

Aquella parte en la que Carlos critica al cura que irrumpió la inocencia de Fran y le castigó por su franqueza,me pareció una forma muy actual y abierta de ver el tema. Es cierto que esa rigidez influencia mucho, la crianza, la cultura, etc. Así como aún hoy en día, supuestamente en una civilización más tolerante, sigan existiendo las bromas sobre homosexuales. Sé que algunas causan gracia, pero deberíamos disminuirlas,ya que muchos sufren por la idiotez humana.

Hablar que la homosexualidad es una enfermedad o una desviación, es injusto. Hay heterosexuales muy degenerados, perversos, malvados, que dañan por montones y gays muy buenas personas. Las preferencias sexuales no determinan tu calidad como persona,son tus actos.

Tesa Medina dijo...

Un gran relato, Mos, pero no me gusta como reacciona Carlos.

Porque consiente en el placer, pero luego siente que ya no podrán ser amigos como antes.

Se avenguenza de lo que ha hcho, pero lo pear es que se averguenza de su amigo.

Creo que Carlos, también se deja influir por ese ambiente homofóbico. Tal vez porque tiene miedo de su propia sexualidad.


Me hubiera gustado más que Carlos hubiera sido muy claro con Fran en lo que concernía a sus preferencias sexuales, pero que ese pequeño incidente no hubiera acabado con su amistad.

Fran no se hubiera suicidado, si Carlos hubiera sido más valiente.

Un abrazo, Mos.