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domingo, 3 de marzo de 2013

PACO ATÚN

Lo que nuestro compañero Paco tenía con el atún era una verdadera obsesión. Si no de qué un hombre de cincuenta años, casado y con dos hijos mayores de edad, se iba a presentar, en los días previos a las vacaciones de verano, con dos grandes atunes tatuados en los brazos y con las cuatro letras de su nombre insertadas en rojo en cada uno de los peces.
A todos nos había dicho en alguna ocasión que llevaba más de veinticinco años alimentándose básicamente de tal pescado azul: a diario una cucharada de aceite de atún en ayunas;  para comer y cenar un plato donde siempre dicha especie fuese el ingrediente principal. Consiguió  convencer a su familia de ingerir dicho alimento con la misma frecuencia que él, hecho totalmente constatable porque Paco solía traer porciones de empanada, tortilla, pastel, ensaladilla o cualquier otra vianda cocinada el día anterior a base de la susodicha criatura marina. Ni qué decir tiene que casi todas sus conversaciones giraban en torno a las propiedades y beneficios de tan preciado pez. En el colegio ya nadie desconocía  que los túnidos eran ricos en omega 3, altos en proteínas y bajos en grasas, que aportaban gran cantidad de vitamina B12 y otros nutrientes esenciales. Hasta los padres de los alumnos, cuando tenían alguna reunión con él, eran informados de las ventajas de alimentar a la familia con dicho pescado. Así que era obvio que toda la escuela le llamase Paco Atún, apodo que a él le llenaba de orgullo viniera de quien viniese.
Lo innegable es que Paco gozaba siempre de la mejor salud. Las analíticas que nos mostraba de vez en cuando con cierta arrogancia, no daban lugar a  error: todo, absolutamente todo, en los niveles óptimos para un hombre de su edad y eso, la verdad, nos fastidiaba bastante por tener que darle la razón; ¿y si tan buena salud se debiera realmente al atún? Fuera como fuese el caso es que varios  profesores fuimos imitando un poco, o bastante, sus  gustos alimenticios. Tanto era así que el bocadillo más solicitado por los docentes en la cafetería del colegio fue el de atún con pimientos. También fuimos cambiando gran parte de nuestros menús caseros, hecho que él alabó con grandes dosis de verborrea “atunera”.
El día en que se presentó tatuado con sus peces favoritos, nos informó exultante de su plan de vacaciones. ¿Dónde creéis que iría?, ¡¡¡a Zahara de los Atunes!!! Allí, tras unos días de descanso y playa con la familia, se enrolaría en algún barco pesquero  rumbo a la costa marroquí para ver de cerca a sus entrañables amigos. También dejó dicho que a la vuelta nos invitaría a un restaurante japonés donde podríamos deleitarnos con sashimi  de atún rojo, un plato exquisito a base de pescado crudo. En la última reunión del claustro de profesores hicimos toda clase de chanzas y burlas ante los tatuajes y planes de nuestro querido Paco.
A los pocos días de su partida nos llegó la trágica noticia: nuestro compañero había desaparecido en el océano. Consiguió, previo pago de una importante suma al patrón, acompañar en sus faenas a una docena de pescadores con rumbo a la costa africana. Cerca del continente encontraron un banco considerable de atunes que alegró el semblante y levantó el ánimo de los marineros. El pescador más veterano saludó a Paco efusivamente argumentando que les había traído suerte.
Nuestro compañero  no daba crédito al tamaño de algunas capturas. Se sentía tan pletórico como todos ellos; tanto que incluso se abrazó a un ejemplar enorme que se retorcía entre las redes que asomaban por estribor, el cual,  demostrando su fuerza, consiguió escapar de nuevo al agua.  Parece ser que Paco perdió el equilibrio por un golpe de mar inesperado y cayó tras él. En cuestión de segundos se hundió en las profundidades. Alguien insinuó que pudo haberse abalanzado libremente al agua. Lo lamentable es que nada pudieron hacer por su vida ni los pescadores ni los equipos de salvamento alertados por el suceso. Su familia insistió en la búsqueda del cuerpo para poder darle sepultura, pero todos los rastreos en días posteriores fueron infructuosos.

Ayer hizo un año de su desaparición. Varios  compañeros decidimos hacerle un homenaje y acudir  a un restaurante japonés para degustar el preciado sashimi que tanto nombraba. Al final, cuando ya estábamos brindando en su memoria, una voz airada de mujer tres mesas más allá y un gran revuelo, nos sobresaltó. Aseguraba que los trozos de pescado crudo de su plato tenían un color rosado muy extraño; que lo único rojo que tenían aquellos lomos de atún eran una P y una A pintadas en la superficie. Pidió al camarero con notable insistencia el libro de reclamaciones. Antes de abandonar el establecimiento pudimos oír a la enojada señora cómo vociferaba al maître en tono despectivo: “¡Qué desfachatez!, cobrar a precio de atún rojo de almadraba, un simple atún de piscifactoría”.

© Ceferino Otálora (Mos).Febrero 2013
Imágenes bajadas de internet. © Sus autores.


53 comentarios:

Mos dijo...

Hola amigos de la orilla: este es el último relato que he escrito. Ya me diréis qué os parece, qué veis en él.
Gracias a todos los que os habéis acercado para leer LOLA NUNCA PIERDE EL TREN. Lo último que sé de ella es que está divinamente en Nueva York con su gitanazo pero eso tendré que escribirlo. De todas formas, algo me dice que volverá muy pronto a España y con sorpresas. Todo a su debido tiempo.
Desde aquí también quiero agradecer el gesto de María en su blog http://poemasrecopiladosdemaria.blogspot.com.es/2013/02/nostalgias-y-otros-retos-de-mos.html por el homenaje que me ha hecho y del cual estoy sorprendido. Gestos así me reconfortan y me hace seguir en la brecha literaria y sobre todo, buscar esa parte humana que todos tenemos y que en algunos prevalece.
Bueno, os dejo ya. Aprovecho las tardes de domingo para escribir poemas y relatos pendientes.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

ion-laos dijo...

Me parece que Paco iba con una idea muy clara. Fue al mar y se dijo: A-tún lado, siempre a-tún ladito tuyo, hasta que de amor por tí me muera. Y eso fue lo que pasó. Eso sí, decir que es de piscifactoría, eso no se hace, si era más atún que nadie! :)

Pero qué arte tienes Mos!

Besotes!

A. del Rincón dijo...

Mos, un relato que me ha hecho sonreír. Esta afición desaforada de Paco a los atunes, hasta morir.
Muy reales las situaciones que describes. Una escritura clara, ligera y amena.
Para mi el final, que he tenido que leer un par de veces, me queda un poco confuso. No acabo de entenderlo. Pero eso es cosa mía. En este instante debo estar espesa.
Te mando mi abrazo

Anna

Lichazul dijo...

qué buen quiebre final MOS
da pie para especular otra posibilidad y nuevo giro en la historia

felicitaciones
abrazos y buena semana


Isabel Martínez Barquero dijo...

Un relato divertido, con aires de parodia incluso. Creo que esa ha sido tu intención al escribirlo, ¿no?
Como siempre, me sacas una sonrisa. Gracias.
Un abrazo.

Paraíso Perdido dijo...

un placer llegar hasta tu orilla MOS,vengo de la mano de mi amigo Pedro,vi un escrito en el que hacía referencia a ti y decidí venir a pasear entre tus letras...
Un placer grato el que me he llevado al hacerlo,muy interesante tu relato,no soy una experta en peces como el protagonista,y confieso que tampoco lo como mucho jeje,pero me encantó leerte,te sigo y con tu permiso volveré para poder seguirte leyendo.

Saludos.

maria del carmen nazer dijo...

Tienes la maestría de escribir in crescendo, y uno te sigue expectante para ver qué pasa. ¡Es buenísimo ! Se me ocurre que el pobre Paco finalmente se convirtió en un atún ¿ no ...? la obsesión lo llevó al mar. "Lo quieres, lo tienes ".
Abrazos de mar !:)

besos de viento marino.

Antorelo dijo...

Un buen relato con un desenlace abierto a la imaginación del lector. Excelente texto, amigo.
Saludos

TriniReina dijo...

Tanto amaba a los atunes que se volvió atún, claro que con sus limitaciones:):):)

La verdad es que los hay obsesivos. Ahora cuando alguna vez coma atún me acordaré de Paco. Procuraré que sea atún en conserva y no crudo:):)

Menuda imaginación, Mos. Buen relato.
Un abrazo

Tracy dijo...

Como siempre un relato fantástico que consigue meterte dentro del relato como si a Paco Atún lo conociéramos todos.

paco kali dijo...

Querido Mos, Has logrado sacarme
una sonrisa por tu salida a este
relato que tan bien se lee, y que
me resistía a creer que no tendría
un final, que por inesperado, le
da categoría y humor, algo tan
necesario hoy en día.
Un fuerte abrazo, aquí en tu orilla.

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Me he reído un montón con una afición casi obsesiva a este pobrecito pez...Hasta tal punto que formó un emporio de Piscifactorías con sus adorables compañeros los atunes.
Abrazos.

Hugo Jesús Mion dijo...

Yo, más que obsesión, diría pasión. Ojalá pudiéramos vivir una parte de nuestra vida, aunque fuera pequeñita, con esa pasión.
Lo primero que me vino a la mente fue el cuento de los axolotl, de Cortázar.
Te felicito y te saludo, maestro.

Mariangeles Ibernón Valero dijo...


Nos pides a ver que pensamos,,,,,,,
A mi me ha divertido, es genial este Paco atún,,,,,
He pasado un ratico agradable,,,,,,besos a mi paisano en la orilla ,,,,,,,, muackkkkkkkkk

LOS OJOS DE LA NIEBLA dijo...

Ameno y simpático relato, de fácil lectura y que nos deja una sonrisa en la boca...aunque la próxima vez que coma alguno de estos animalitos me parece que lo observaré bien, no vaya a tener alguna letra grabada..
Un abrazo









MAR SOLANA dijo...

Hola, Mos:

He leído "La comunidad de la ropa" y me he divertido mucho. Ya os he dejado un comentario para Ximo y para ti. Un trabajo fantástico, de verdad. Uf, que nuestra ropa demuestre ser más solidaria que nosotros, los humanos... no es un tema baladí, no señor. Da que pensar, jejeje...

Respecto a este relato de "Paco atún", me ha causado una impresión muy parecida a Isabel, pero yo iría, incluso, algo más allá de la parodia. Creo que encierra mucha ironía y un velado homenaje al atún y a todas aquellas personas que arriesgan su vida para que otros disfrutemos efímeramente (como todo lo culinario, en el fondo...) de este pez en extinción.

Un beso desde mar adentro.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Que relato más retorcido, que imaginación, un saludo.

Marinel dijo...

Ea, pues nada...al cesar lo que es del cesar se suele decir,ja,ja,ja
Para Paco debió ser un honor pasar a formar parte de la nutrición humana desde lo que más le gustaba en el mundo!!!
:)
Muy bueno.
Besos.

Rafa Hernández dijo...

Buen relato como siempre Mos. Joder que perra que tenía este con el atún, no es para nada de extrañar que le llamaran Paco el atún, Ahora de poco le sirvió que los análisis le salieran siempre también por comer tanto atún, ya que luego va y se nos cae al mar. Pobre atún; el final muy bueno.

Un abrazo amigo.

disancor dijo...

Un gran relato. De esos que te obligan a leer de un tiron hasta la última palabra, buscando con avidez el imprevisible final de la historia.
Un abrazo.

MAJECARMU dijo...

Mos,este personaje es tan genuino,particular y original como Lola...Tremendamente divertido y centrado en su afición y vocación...llegar a la esencia del atún...Y llegó,ya lo creo que llegó y dejó constancia ante sus compañeros,que quedaron paralizados ante el descubrimiento de la mujer...Las iniciales de Paco en el atún rosado.
Mi felicitación por ese entusiasmo que transmiten tus letras,que crece y crece y nos engancha a todos.
Mi abrazo inmenso por tu creatividad y amor a las letras,compañero y amigo.
Feliz semana,Mos.
M.Jesús

Ana dijo...

Un relato muy ágil, con un final que sorprende y que da mucho juego... ¿se lo comió un atún?, ¿se convirtió en un atún?, ¿lo confundieron con un atún? Estoy pensando, jaja. Yo tengo algo en común con Paco atún y es que me encanta, ¡no hay nada como un bocata de atún con tomate!
Saludos Mos.

aris dijo...

Me ha encantado... De tanto vivir con los atunes .. al final se convirtió en uno de ellos .. Parte de él siempre lo fue .. Solo me apena un poco que le tratasen como si fuese de piscifactoría.. cuando era un ejemplar único!! ..
Gracias por hacerme sonreír..

Un cálido abrazo paisano

Belén Rodríguez Cano dijo...

Un simpático relato con un final inesperado.
Pobre Paco! Acabó formando parte de la dieta que tanto defendía.
Un beso.

Belén Rodríguez Cano dijo...

Qué relato más atípico. Pobre Paco, tanto predicó las bondades del pescado que acabó convirtiéndose él mismo en omega tres. Único en su género, lástima que no llevara denominación de origen para que la señora pudiera haber identificado su procedencia. Jejeje. Un abrazo.

Ame dijo...

Me gustan tus relatos, me encanta tu espacio, llego y me pierdo entre tus letras, largos o cortos no importa, no se sienten, sólo se disfrutan

Muchos besos Mos, mi placer es leerte, te cuidas

Arturo dijo...

Mos:
Al lado de la majestuosidad de Paco Atún, el pobre Gregor Samsa es un insecto.
Te felicito, porque el cuento es magnífico; bien se dice que somos lo que comemos...
Un gran abrazo.

Isabel Soriano dijo...

Tienes una imaginación alucinante amigo Mos, llevas al lector hasta el final lleno de ávido interés `por saber que sucede.
El broche final es apoteósico y con un humor excelente.
Me ha encantado.
Un abrazo

Jorge del Nozal dijo...

Una vez mas, has demostrado que tu imaginación no tiene límites. ¡Que historia!. Como siempre escrita de una forma estudiada y cercana, que nos hace disfrutar desde la primera linea.
Te recuerdo que me debes un relato o poema, inspirado en un cuadro mio.
Un abrazo.

Narci M. Ventanas dijo...

Qué pena, Mos. Eres un poquito perverso. Primero haces que nos encariñemos con este personaje tan peculiar y luego te lo cargas. Así no vale...

Quién sabe, quizá todo ha sido apariencia y cualquier día nos devuelves a un Paco con aletas disfrutando del océano.

Gracias por el buen rato de lectura, por la sonrisa, y por todos esos consejos sobre los beneficios de comer atún con regularidad, pero sin obsesiones.

Un abrazo.

José Manuel dijo...

Como nos tienes acostumbrados, un relato ameno, divertido y por supuesto genial. Y un final a gusto de todos, cada cual que piense lo que quiera, a mí me parece que al fin consiguió hacer honor a su nombre.

Un abrazo

Sneyder C. A. dijo...

Un divertido y fantástico relato que se lee con una sonrisa en los labios. La ironía de pasar al final a ser parte de tan apreciado manjar.
Sabes MOS que tus letras atrapan, y nos llevan a un final ingenioso e inesperado.

Un cálido abrazo

ReltiH dijo...

EXCELENTE RELATO. CON UN FINAL INESPERADO.
UN ABRAZO

Innombrable dijo...

Paco hizo como en una pelicula que era de inmersión, y en la ultima bajada el buzo se fue con los peces y se quedó en el mar...

buen relato.
saludos
Carlos

Tesa Medina dijo...

Un relato original y muy divertido, Mos, ese amor por los atunes que el la historia va subiendo peldaños hasta llegar a la ¿tragica? o deseada desaparición de Paco.

Y ese requiebro final... Me gusta.

Lo he leido con una sonrisa de oreja a oreja, y siento no ser capaz de comerme el preciado sashimi en homenaje a tu encantador protagonista. Pero el pescado o la carne cruda... uf me dan repelús.

Un abrazo, Mos.

Ángeles dijo...

Mos, tienes la inmensa cualidad de hacer que los personajes de tus relatos, se pongan a mi lado en el ordenador cuendo estoy leyendo lo que has escrito. Los siento llenos de vida... y en este Paco no está, porque me ha cuchicheado esta mañana que no vendría, ya que los atunes, le han nombrado soberano del mar... y ante la eminente batalla de los partidarios de Neptuno, y los suyos, se iba a librar una batalla atunera, que ya nos enteraremos por las crónicas del mar, como ha terminado.

Te dejo, porque tengo una caracola marina, donde se pueden escuchar los sonidos del mar y voy a ver si ya la contienda ha comenzado.

Mis felicitaciones por tu relato, y un abrazo con cariño.

Volarela dijo...

Misterioso...y divertido, ¡buena mezcla!
No es del todo malo saber lo que se siente siendo atún y se acaba en el paladar de un humano...

Muy bien narrado.

Un abrazo.

Kasioles dijo...

Tus ficticios personajes, protagonistas de tus relatos, son ingeniosos y divertidos.
Paco, como apasionado de ese rico atún rojo, seguro que, al ver tan tremendo pescado, le ha dicho: Contigo al fin del mundo.
Cariños en un fuerte abrazo.
Kasioles

Beatriz Salas dijo...

Vaya Mos... me he quedado de piedra, no lo esperaba.
Vaya con Paco!
Escelente Mos. Un placer leerte y sentirte en plena forma.
Un fuerte abrazo

fus dijo...

Haces del relato una novela corta, siempre me ha gustado de ti, como sabes describir, la escena y su entorno. Enhorabuena

un abrazo

fus

Cristina dijo...

Tanta fe le tenía al pez que parecía que sería inmortal ingiriendo ese alimento a diario... lo insólito es que el mar se lo llevó... junto al pez!
Un relato excelente, te dejo un fuerte abrazo, bonita noche!

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un abrazo.

Lichazul dijo...

gracias por tu huella MOS
ten una jornada preciosa
abrazos

Humberto Dib dijo...

Me ha divertido, Mos. ¿Sabes? Hay un programa que aquí dan por Discovery Channel que se llama 'Pescadores de peces espadas', lo veo casi siempre, te aseguro que ese hecho casual me metió más en la historia.
Un final que no deja de sacarnos una sonrisa mezclada con un agh.
Un abrazo, amigo.
HD

Marta C. dijo...

Hola, Mos. He pasado a leerte. Voy muy retrasada en mis visitas a los blogs amigos y estoy intentando ponerme al día. Siento no poder dejarte un comentario más completo. El relato me ha encantado, por la originalidad y la escritura. Percibo en ella una importante mejora respecto a los relatos anteriores que has revisitado.Un beso.

María A. Marín dijo...

Hola Mos.
Aunque no siempre te comento hoy lo hago por que es uno de los relatos tuyos que más me han gustado.
Espero que nos sigas deleitando con más.

Saludos

Sindel dijo...

Un relato que se lee de un tirón, tiene un tono divertido pero que en el fondo encierra otras cosas. La historia es desopilante, esto de las obsesiones lleva a terminar de esta forma, pero creo que intencionalmente Paco logró lo que tanto buscaba y lo llamaba.
Excelente Mos, de principio a fin, tiene todos los condimentos para ser un relato que se disfruta.
Un beso :)

Lore dijo...

Hoy no me he resistido a la tentación de pasarme por tu orilla y dejarte mi huella. Tu relato me ha hecho sonreír, por su amenidad, y por ese final, no esperado, digno solo, de una fantástica imaginación. Muy bueno.

Buen domingo.

Un abrazo Mos.

Nerim dijo...

Excelente relato. Con un buen comienzo y un sorpresivo final. Soy una enamorada de los relatos y este tuyo me ha encantado, por su estructura, su originalidad y su buen ritmo. Me he hecho tu seguidora , asi, estare informada de cuando actualices.

Un abrazo

María dijo...

Amigo, Mos:

Siempre es un placer venir a saborear tus relatos, y más, cuando se trata de una tarde de domingo, saboreando tranquilamente el café, y estando en tu blog, como si se tratara de un buen libro leyendo las historias de tus personajes inventados, siempre sorprendentes, y es que eres muy imaginativo, y te admiro por tu manera de transmitir, consigues que nos enganchemos desde el principio al fin, felicitaciones, amigo por tu buen trabajo.

Y gracias, nuevamente, por haber sido estos días atrás, el protagonista de mi blog, te mereces, muchos más homenajes porque tú eres la generosidad en persona, siempre nos estás regalando iniciativas, y lo que hacemos nosotros contigo, es muy poco, para lo que tú haces con nosotros.

Gracias, mil.

Feliz tarde, amigo.

Un beso.

María Bote dijo...

¡Fantástico, amigo Mos! Un texto excelente que te engancha desde el principio y un imprevisible (yo diría que,halladgo literario)el estupendo final.

Mi admiración y mi felicitación más sincera, me ha encantado leerte, maestro de la narración.

Un abrazo. María

Luis García Romero dijo...

Un relato redondo, como algunas latas de atún en conserva.
Es una historia para publicar en alguna revista de relatos divertidos, me ha gustado mucho, e incluso le he visto la cara rosada a Paco Atún.
Irónico destino y un muy buen consejo gastronómico el que incluye este texto tan ameno como interesante a nivel literario.
Un abrazo, Mos, y muchísimas gracias de nuevo por ser tan buen compañero además de escritor.

Teresa dijo...

Ha sido genial leer tu relato. Siempre se me hacen cortos. El comentario de la señora ha sido todo un "puntazo" jajaja. Yo soy bastante obsesiva con comer sano, pero espero no llegar nunca a esos extremos :)

Un beso enorme querido Mos y gracias por tu comentario a mi última entrada.