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sábado, 2 de junio de 2012

NO ME PIDAS SÓLO UN RECUERDO


        En el viaje a través de la vida no existen los caminos llanos;
            todo son subidas o bajadas.
           ARTURO GRAF, escritor italiano, (1848 - 1913).

 He indagado en mi memoria buscando un recuerdo que plasmar sobre el papel. He buscado por parajes olvidados de mi mente y en cada rincón de mi cerebro había una puerta esperando a ser abierta. Es curioso, bastaba con elegir un recuerdo, un tiempo pretérito, con evocar un instante. Pero varios momentos pasados querían asomarse de nuevo al presente. Les he dado permiso para que vuelvan conmigo y se atropellaban entre ellos dispuestos a salir.
     He tenido que pedirles paciencia, que se pusieran de acuerdo para ocupar un lugar en el viaje de vuelta y, sobre todo, prometerles que a los que no vengan esta vez, lo harán en alguna otra ocasión. No solo los buenos recuerdos tenían ganas de asomarse al exterior, los malos también. Comprendí que estaban en su derecho, que todos me habían acompañado en este camino de tiempo llamado vida. "No me pidas sólo un recuerdo", oía desde el interior de mi cabeza. "Calma, calma, sólo quiero evocar algún momento vivido; no me importa cual. Dejad el revuelo y poneos de acuerdo ahí adentro..... ¿No os bastan mis promesas? Siempre estaréis conmigo; no quiero olvidarme de ninguno de vosotros. Sois mi intimidad, mi refugio, mi persona.  Escuchadme,…únicamente necesito revivir un momento de mi existencia y escribirlo. Porque me gusta escribir, porque me apetece recordar, porque..., porque os necesito. Algún día, todos vosotros, seréis protagonistas sobre las hojas de mi autobiografía pero ahora, por favor, sólo os quiero a uno."
    Mis pensamientos les tranquilizaron y entre todos eligieron quién saldría. Muy pronto comenzó a mostrarse sobre el papel un recuerdo de muy corta edad. "Bienvenido", le dije.
    Aparezco en una vieja estación, con muchas vías, de noche, con locomotoras de vapor  humeantes, con gente de acá para allá buscando el tren hacia su destino. Viajaba con mis padres; tenía entonces algo más de cuatro años. Mi madre, embarazada de cinco meses, me llevaba agarrado de la mano y con  la otra portaba una cesta de mimbre con comida y una bolsa de tela con algunos enseres. Mi padre, algo adelantado, cargaba con una maleta grande y pesada, repleta de ropa de los tres.
     Me fascinaba el ambiente que rodeaba aquel viaje, aquella partida. Mis ojos infantiles observaban todo; la estación era un mundo nuevo para mí: mozos cargando en vagones de mercancías gallinas y pollos enjaulados; otros, cajas de fruta de la vega murciana; más allá los empleados de correos guardando las últimas sacas antes de partir. Los andenes repletos de familiares despidiéndose de los suyos; varios obreros recorrían el tren de cabeza a cola con un farol, revisando las mangueras, golpeando con grandes martillos sobre las ruedas de acero. Vendedores ambulantes de caramelos, de rosquillas, de periódicos, de limonada. Una pareja de la guardia civil hablaba con el jefe de estación antes de subir al convoy. Nos acomodamos en un compartimento vacío de segunda clase y después salimos al pasillo. Mi padre me cogió en brazos para asomarme por la ventana. Un toque de campana avisaba de la inminente salida. Los más rezagados se apresuraban para no quedarse en tierra. Con un potente pitido el gigante de hierro inició su marcha. Todo el mundo se despedía agitando la mano, mi madre echó alguna lágrima al dejar a los suyos; mi padre me besó. Lentamente el tren se alejaba. Dejábamos atrás la huerta murciana para vivir en las verdes tierras de Asturias. Fueron  tiempos felices para los tres.
       Mi padre era ferroviario. Después vinieron muchos más viajes, otros destinos; con los años, yo también me hice ferroviario.
    Estoy algo confuso con este recuerdo; ¿realmente fue así? No me extrañaría que otros recuerdos viajeros en su afán de protagonismo, hayan impregnado a éste con sus vivencias.
      Otra vez percibo un tumulto en mi memoria. Revolotean las ideas, los pensamientos, los recuerdos. Como mariposas encerradas. "Gracias por volver, sois la única manera que tengo de detener el tiempo".

© Ceferino Otálora (Mos).
Enero de 2002.
Imagen tomada de Internet.



32 comentarios:

Mos dijo...

Hola amigos de la orilla:
En una entrevista que leí del poeta Luis García Montero hablando sobre su libro "Vista cansada" decía que la memoria es mentirosa y que uno la reconstruye invocando a los recuerdos para que vuelvan cargados de nostalgia y sentimientos. Y puede que sea eso, que cuando uno deja escrito parte de su pasado, más que reorganizarlo en el papel, lo inventa. Lo inventa cargado de realidad; de esa realidad que te llega hasta los años presentes.

Alguien propuso escribir de un recuerdo, de una experiencia vivida. De ahí el título de este escrito porque no sabía cual plasmar en el papel y, al final, salió este recuerdo de mi vida.
Pero, ¿realmente fue así?

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

niebla dijo...

Aunque no fuera así, seguramente que al plasmar tu recuerdo así lo ves...
Hay recuerdos de niños que se quedan grabados en la mente...tan nítidos, tan claros...que parece imposible que haga tantos años de aquella vivencia...
Yo tengo uno siempre presente, que vuelve a tener sonido , color y olor, cada vez que me viene a la mente...
Alguna vez lo contare.
Un fuerte abrazo.

Pedro Luis López Pérez dijo...

Esos recuerdos para plasmar en un papel son puzzles de préterito que, unas veces, encajan con la Realidad y, en otras ocasiones, con la Fantasía.
Un saludo.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Yo creo que ese recuerdo es muy cierto, porque leyéndolo me he metido de lleno en esa escena, ese tumulto donde confluyen cosas que se dejan atrás y cosas que van a venir, personas que se quedan y personas que se marchan, ruidos, besos, lágrimas, miedos, alegrías...

Y es que el recuerdo es quizá la primera literatura que existió.

Y la literatura es cierta si alguien, escribiéndola y leyéndola, se la cree.

Un abrazo Mos :)

ion-laos dijo...

Si tú así lo sientes, seguro que fue así. He disfrutado un montón con tu recuerdo, mi padre también viajaba mucho cuando yo era pequeña.

Yo también estoy vinculada al mundo de los trenes de alguna manera.

Besos Mos.

Ana dijo...

Bonito recuerdo... un recuerdo que como dices podemos adornar con algo sentimental que llamamos nostalgia.
Me ha gustado asomarme a ese recuerdo, a ese momento detenido, eres un viajero en el tiempo y la maquina con la que viajas es el cerebro... ese que tiende a volver los tiempos pasados, tiempos mas bonitos.
Me han gustado las descripciones, muy vivas, me ha resultado estar allí, en el andén, viendo a los viajeros...
Es bonito eso que has dicho: "Revolotean las ideas, los pensamientos, los recuerdos. Como mariposas encerradas. "Gracias por salir, sois la única manera que tengo de detener el tiempo"."
Es una gran frase.
Saludos desde orillas bohemias.
:)

MAJECARMU dijo...

Te echaba de menos,Mos...Me alegro que me hallas encontrado entre tus recuerdos...Pienso,que la distancia en el tiempo y la nostalgia, pintan los recuerdos con nuevos tonos y colores...Hay malos recuerdos,que suavizamos y buenísimos,que se van perdiendo y volvemos a reconstruir y darles vida.
Mi gratitud por evocar tu infancia y tus viajes y mi abrazo grande siempre,amigo...A veces el destino nos vuelve a acercar.
Feliz fin de semana y espero que no me pierdas otra vez...es broma.
M.Jesús

lichazul...elisa dijo...

los recuerdos son como fotos viejas, solo podemos interpretarlas, las palabras son del viento y solo él puede traer las que se dijeron, nosotros somos bosquejos que se van perfilando en la memoria de otros

un abrazo y feliz fin de semana

Teresa dijo...

Es verdad que quizá la forma de los recuerdos no se ajusten a la realidad vivida, pero la esencia del mismo, que es lo que cala hondo, es copia fiel de lo sentido.

El recuerdo que nos dejas es muy hermoso. Quizá no fuera esa estación, o quizá no cargasen pollos; pero seguro que tu madre soltó esas lágrimas y tú miraste las estación desde los brazos de tu padre.
Lo has descrito tan real, tan bello, que mis ojos todavía miran entre vapores humeantes.

Un beso Mos y feliz noche.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me da igual que sea totalmente cierto o no el recuerdo, Mos, porque me ha parecido precioso el escrito, verosímil. Es lo que tiene la literatura: dota de realidad a la fantasía o la fantasía se convierte en realidad, o se produce una simbiosis entre ambas donde se confunde lo real y lo soñado, pero eso lo sabemos nosotros, nunca el lector, a quien únicamente le importa la coherencia de lo que lee.
Muy bonito, ya te digo. He visto ese tren, lo he olido incluso.
Besos.

Cabopá dijo...

Hacía mucho tiempo que no venía por aquí, no sabes la alegría que me ha producido leer tu historia del recuerdo de hoy...Yo, sí que soy hija de ferroviario y tengo muchos, muchos recuerdos de los trenes, de los trenes de madera, de las estaciones, de las "salidas" y "llegadas"...Ay, si yo te contara...

Qué me ha gustado mucho, además soy lectora asidua de Luis García Montero, escuchadora de sus miradas en Hora25, todo lo que te diga de él es poco de la admiración que le tengo, cuando viene por aquí siempre voy a verlo, a escucharlo, así que murcianico todavía tendremos algo más en común.

Besicos

Arturo dijo...

Mos:
La entrada que has publicado no tiene desperdicio, tiene análisis, lógica y su buena cuota de sentimentalismo, todos en sus proporciones más adecuadas, lo que logra un texto maravilloso.
En definitiva, me gustó mucho.
Con el tema de los recuerdos, Borges insinuaba que los devoraba el olvido y que nosotros rehacíamos esos huecos con imaginación (o algo por el estilo).
La verdad es que cada vez que recordamos algo, lo sacamos de su rincón en la memoria y lo rumiamos, hasta encontrar su coherencia con un realidad creíble. Jamás será igual a lo que vivimos, pues nosotros somos diferentes. Pasa lo mismo con un libro, que al ser leído nuevamente, de modo inexplicable, ha cambiado...
Un saludo, que ya es parte del pasado.

Gizela dijo...

Sencillamente genial Mos
Me encanta ese dialogó humanizando a los recuerdos que se pelean por salir!!!
Es verdaderamente genial, ese comienzo, para dar continuación al recuerdo en si
Creaste un bonito suspenso, seguido del real argumento
Los recuerdos de niños...
A veces son reales y fidedignos, otras veces, son matizados por la fantasía o por el recuerdo de alguien más que nos contó
Pero eso no importa, para un escritor
Lo importante es su creatividad y sensibilidad, el tratamiento en letras, que le da a ese recuerdo, para convertirlo en una pintura viva, ante los ojos del lector
Tú lo lograste
Muy bello!!!
Felicitaciones
Besos amigo escritor!!!!

Diana Profilio dijo...

Recuerdos, vivencias, recreaciones de imágenes, olores y sensaciones... ¡Nuestra vida! En la que construimos, ornamentamos o derribamos cada situación de acuerdo a vaya uno a saber por qué... Mecanismos de nuestra mente? Bonito texto que lleva a reflexionar sobre el tema de los recuerdos. Un beso, Mos!!!!!!!!!

Marinel dijo...

Siempre me encandilaron los trenes,que me parecieron y parecen, enormes gusanos marchando en dirección a su metamorfosis.
Creo que siempre pensé que al atravesar un túnel de tantos,saldrían convertidos en hermosa y gigante mariposa...

Sueños infantiles que planché y guardé en un cajoncito secreto del alma.

Los recuerdos(algunos) son vanidosos o así los veo yo, y pugnan por salir disfrazados, con su propio guión escrito,mientras permanecían por tiempo indefinido,almacenados en la memoria.
Cuando les damos la oportunidad de salir al aire,se engalanan o simplemente cambian de aspecto para confundirnos.

Será que se sienten resabiados?
:)

Muy bonito ha sido leerte,como siempre.
Besos.

Jorge del Nozal dijo...

Me gusta como escribes Mos.Describes tan bien el momento, el ambiente, la situación, que consigues que sea fácil imaginarlo.
Con respecto a lo de la memoria, yo creo que las cosas fueron segun como las tenemos en nuestra memoria, pero siempre teniendo en cuenta la edad y la situación en que las vivimos, que es diferente a la edad y la situación en que las recordamos. he dicho... jajaja.
Un abrazo

Lola Rubio dijo...

Estimado Mos:
He vivido contigo tus experiencias con los trenes, con el viaje, con la partida hacia otro lugar. Y es que tienes una forma de describir, tan cercana que me parece vivirlo a mí también.
Pienso que a veces los recuerdos y la realidad se entremezclan en nuestra mente. En cualquier caso, me quedo con tu recuerdo. Sé lo díficil que es no tener arraigo de un lugar, y deambular de un sitio para otro.
Un abrazo,
Lola

disancor dijo...

Los recuerdos cada uno los viste como quiere, pero para hacer eso hay que tenerlos guardados en lo memoria. Me ha encantado tú relato de cosas vividas en el pasado.
Un abrazo.

Marta C. dijo...

Hola, Mos. Me ha encantado ese afán de tus recuerdos por salir de tu memoria. Un juego muy original y bien escrito. ¿Los recuerdos? Nunca sabremos cómo fueron en realidad. Muchas veces, hablando con personas que vivieron alguna situación conmigo tienen unos recuerdos totalmente distintos a los míos. ¿Cuál es la auténtica verdad? Probablemente ninguna de las dos. Besos.

Dolce Voce - María Eugenia dijo...

Hola, Mos

No se si será completamente real tu recuerdo, pero si así está en tu memoria es que lo es.

Me ha gustado mucho tu recuerdo, la estación llena de gente y color, los trenes, las idas y venidas... Precioso.

Besotes.

José Manuel dijo...

Esos recuerdos son parte de tu vida, aunque a veces te tomes ciertas licencias literarias al reconstruirlos.
Real del todo o no, ha sido un placer leerte.

Un abrazo

moderato_Dos_josef dijo...

No se me había ocurrido pensarlo, pero tal vez sea cierto y la memoria adecue nuestros pensamientos de forma que nos resulten más agradables de lo que realmente fueron.
En este caso preciosos recuerdos de niño a punto de emprender un viaje que lo marcará para siempre.

UN abrazo.

Luján Fraix dijo...

Hola Mos
Yo vivo entre los recuerdos y he escrito infinidad de ellos, tengo un blog que se llama "Diario de mi vida" y allí en forma cronológica voy desmenuzando mis vivencias.

Me pareció bonito tu mensaje y tu recuerdo porque es muy entrañable y porque forma parte de tu vida, de ese pasado donde te formaste como el ser humano que eres: sensible, humano...

Un beso.

PD gracias por compartir mi homenaje humilde a Trini a quien admiro desde hace mucho tiempo; me alegra que puedas conocerla, me encantaría a mí también tener esa cercanía con todos ustedes.

Cariños

alp dijo...

Siendo de Murcia, no me extraña que me gusta mi blog...la pena es que te fueras de nuestra tierra..pero fuistes a otro magnífico sitio...así que perdonado..jejje, un abrazo desde Murcia...

Rafa Hernández dijo...

Bueno apreciado Mos, el relato es muy bonito. Sea a veces real o ficticio, los recuerdos vividos aunque sean en sueños su tu los has visto tal cual, siempre resultan hermosos, y es algo que nadie te puede arrebatar. A mí también me fascinan los trenes, y es el medio con el que más me gusta viajar. Recuerdo que cuando era pequeño y mis padres me llevaban a Valencia, siempre les decía que pasásemos por la estación del Norte, para ver entrar y salir los trenes grandes.

Un abrazo Mos.

lichazul dijo...

Muchas gracias por tu huella
abrazo y buenas vibras para este día

Perlita dijo...

Querido Mos, ¡qué "cosa" he sentido al leerte hoy...! Primero, tu prólogo introduciendo esos recuerdos: precioso, elaborado pero sencillo, sentido...de maestro.
Mi infancia también ha estado siempre ligada a trenes y vías por motivos distintos a los tuyos. En mi mente, el olor a humanidad de las estaciones y el olor a carbonilla. Los brazos de mi madre y el mareo constante en mi pequeña cabeza. Chinchilla, Alguazas,Alcázar de San Juan... Cualquier nudo de trenes que pasaron por mi vida ajetreada desde que nací. Mi padre, siempre pendiente de mis hermanos mayores y de sus correrías por los pasillos del vagón de segunda o...el más humilde que había aunque el primo de mi madre -factor de trenes- nos "acomodaba bien" como podía (¡ay las recomendaciones...!). Al final, después de tres días y dos noches,también Galicia de donde había de volver en ese recorrido, huérfana de mi progenitor.

Me ha llegado al alma. Precioso relato, paisano.
Por cierto, acabo de regresar de Astúrias donde he pasado unos días ¿andas por allí? Buen tiempo en Oviedo pero en Gijón...¡volábamos en el viento! Una divinidad de tierra que me gusta visitar de vez en cuando.

Un abrazo y que sigas trayéndonos esos recuerdos entrañables.
Un fuerte abrazo, Carmen Sabater

María Bote dijo...

Gracias por compartir tan bellos y entrañables recuerdos con los que me identifico en gran manera, amigo Mos.

Felicidades y besos. María

Ángeles dijo...

Mos, los recuerdos viven en tu memoria, y lo has demostrado con tu entrada, a veces incluso nos parecen sueños, pero al evocarlos surgen nítidos y llenos de vida y además nadie nos los puede robar, porque están en la caja fuerte del alma.

El tiempo, puede dulcificarlos si son tristes, o engrandecerlos aún más si nos llenaron el alma de estrellas, y eso es lo que tú has hecho.

Un abrazo.

Endless Love dijo...

De pronto los adornamos Moss, de todas maneras la mente juega su papel cuando ya los hechos forman parte de un pasado , pero ha sido hermoso leerte, ver como se atiborraron los recuerdos y todos querían el protagonismo, pero me encantó la manera como les hablabas y los calmabas para enfocarte en uno solo. Me gustó esa estampa narrada en la estación, la imagen familiar, disfruté recordar contigo.
un placer leerte

El moli dijo...

Hola Mos, es la primera ves que entro a tu blog, me sorprendiste.
En cuanto a los recuerdos, es una fuente inagotable de vivencias y sin querer las incorporamos a los escritos. Gracias por recordarme aquel tren que fuera tan importante en mi vida, al una ves le dedique un cuento.
Te dejo un abrazo y seguiré disfrutando tu blog.

TriniReina dijo...

Escarbando en la memoria.

Sí, de vez en cuando lo hago, sólo porque quiero escribir, lo hago, sí. Pero confieso que siempre son más hermosos los recuerdos que las realidades. O, si no más hermosos, sí más poéticos, desde luego:)

Abrazos