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domingo, 22 de abril de 2012

DE INCERTIDUMBRES Y ANHELOS


La tromba de agua que caía al amanecer hizo que se despertara precipitadamente. Esa noche había dormido mal, el dolor de huesos que sufría en su lisiada mano izquierda se vio acrecentado horas antes presagiando el temporal. Se levantó con dificultad del pobre lecho que ocupaba para mirar la ciudad por el angosto ventanuco de la celda. Una  Sevilla, vestida de gris y perfumada de lluvia, se le mostraba solitaria y distante en aquella mañana cuasi otoñal de septiembre. Tanto como su azarosa vida, la misma que se consumía, una vez más, entre las cuatro paredes de un lóbrego calabozo. Pronto cumplirá cincuenta y un años e intuye que le queda poco tiempo para dar de sí todo lo que le queda por hacer. Tal vez, por eso, se arremolinan las incertidumbres en su cabeza. Demasiadas dudas viajando al pasado para preguntarse por el futuro incierto. El hombre, taciturno ahora, deja de contemplar la ciudad para volver al mugriento catre. Cierra los ojos y medita sobre los aconteceres más importantes de su existencia. Cada vez está más convencido de que la mala fortuna le ha seguido los pasos. Si no, cómo explicarse tantos fracasos: primero su infancia y la de sus hermanos, de ciudad en ciudad por el oficio ambulante del padre; después los arrestos carcelarios de éste y las muchas penurias que pasaron. Llegado a ese punto se reconforta recordando los años que pasó con los jesuitas en Córdoba. Allí, un muchacho tímido y algo tartamudo, devoraba todos los clásicos que caían en sus manos y despertaban en él el gusto por la escritura. Se siente escritor -siempre lo fue- más que recaudador, comisario o soldado al servicio de España y el rey. Rememorar esos oficios hace que vuelva la tristeza a su rostro y se inquiete. Coge impulso y se levanta del camastro para andar a lo largo de su celda y seguir meditando en los continuos errores de su vida. Entre tanto, la tormenta ha cesado, repiquetean alegres las campanas de las iglesias y vuelve a brillar el sol en la ciudad andaluza. El hombre se mira ante un trozo de espejo resquebrajado y se atusa la canosa barba. Desdeña seguir culpándose por los yerros cometidos y prefiere imaginar tiempos más propicios. Pero  para eso tendrá que plasmar de una vez la novela que lleva cavilando desde hace días. Corre la mesa buscando la claridad que entra por el ventanal y se deja caer sobre la silla. Decide probar suerte con las hojas que pidió y que aún no ha estrenado. En su cabeza bullen las ideas esperando la primera frase que desencadene toda la historia. Será una obra literaria con dos personajes principales, uno idealista y otro materialista, que se complementen. Entrado en tales divagaciones decide también que habrá una dama de quien enamorarse y proteger. Esa idea le hace revivir la figura de Catalina, su abnegada esposa, la mujer que siempre esperó que volviera de sus andanzas, sin reprocharle nada, y que ahora querría tener entre los brazos. El hombre, más escritor que nunca, va mojando la pluma en la tinta y anota cuanto recrea en el cerebro. Habrá imaginación, realidad e ironía y, con alguna parodia, se mofará de las hazañas caballerescas que gustan tanto a la gente y que él siempre detestó. Lo demás irá surgiendo con el devenir de la historia.
Pasan las horas; un carcelero le trae algo de comer y le pregunta por lo que escribe. Él, ilusionado, le responde que intenta comenzar una novela. “Ande, cómase las migas señor escribidor, que se le aclare la sesera”, suelta el vigilante entre risotadas burlonas antes de alejarse. Vuelven las incertidumbres a minar su ánimo. Se pregunta si merece la pena escribir en un país de iletrados que solo gustan de comedias sencillas, que basan su cultura en el enriquecimiento personal y de sus arcas. Y en una nobleza cuya única ambición es acaparar territorios de ultramar adulando, para ello, al mismísimo rey. Va pasando la tarde entre desconsuelos y emociones, confundido en un mar de dudas. Es escritor y reniega de todo lo demás. La imaginación debería ser portadora del espíritu y transmitir, entre las hojas de una novela,  toda la sabiduría interior que un amante de las letras, como él, pueda hacer llegar al resto de los mortales. Tal vez mi propósito  sea un sueño inalcanzable  -se repite. La realidad es que estoy encarcelado una vez más, que el mundo comete los mismos errores, que existe la maldad de los hombres y que un libro jamás cambió las conciencias ni la historia.
Bajo estos argumentos, para él incuestionables, no quiso probar bocado. Prefirió acostarse bajo aquel manto estrellado. Necesitaba dormir y esperar que un nuevo día le trajera otros ánimos.
A las pocas horas se despertó de un sobresalto. Tenía la necesidad de escribir y las ideas muy claras. Alcanzó a encender la vela y se fue con ella hasta la mesa, cogió asiento y, mojando la pluma de nuevo, se dispuso a trazar las primeras líneas de su anhelada novela:
“En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…”
© Ceferino Otálora (Mos). Abril de 2012.

 NOTA DEL AUTOR:
En 1597 Miguel de Cervantes estuvo preso durante cinco meses en la Cárcel Real de Sevilla. Se le acusó de ciertas irregularidades en las cuentas que presentó como recaudador de impuestos. Hay datos que confirman que fue allí donde comenzó a escribir la primera parte de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Contaba ya entonces con cincuenta años de edad. Dicha obra no fue editada hasta ocho años después, en 1605, y alcanzó un enorme éxito por toda Europa siendo traducida al inglés y al francés. Una segunda parte vio la luz en 1615. 
Cervantes nunca llegó a disfrutar económicamente de tal éxito y siguió con su azarosa vida hasta su muerte el 23 de abril de 1616, fecha escogida por la UNESCO como Día Internacional del Libro.
Este relato es mi homenaje personal al Cervantes escritor tan desconocido para la mayoría de los españoles.


34 comentarios:

Mos dijo...

He vuelto del Monasterio de Piedra y Zaragoza hace unos minutos.
Antes que nada agradecer la buena acogida del poema LA GENTE, LA BUENA GENTE a raíz de los numerosos comentarios recibidos. Gracias porque , en el fondo, ese poema habla de todos vosotros.

Mañana, día 23, se celebra el Día del Libro. Dejo esta aportación como homenaje al Cervantes escritor cuya vida fue demasiado azarosa e intuyo que muy desconocida para la mayoría de nosotros. Al igual que su obra literaria que, seamos sinceros, tampoco conocemos en demasía. Ya se sabe eso de que "Nadie es profeta en su tierra".
Bueno, os dejo para mirar vuestros blogs y ponerme un poco al día.

Un abrazo para todos desde mi orilla cervantina.

ion-laos dijo...

Biienvenido, espero que lo hayas pasado de lujo.

Bonito homenaje y feliz Día del Libro, que todos los días tienen que er el día de la madre, del padre, del hijo y de todo, no uno solo, pero bueno.

Gracias por el detalle de pasarte por los blogs despues de venir de viaje.

Buena semana, besos Mos.

Pedro Luis López Pérez dijo...

¡¡¡Genial!!! El Post en un día tan especial como el del libro. Como decia un proverbio hindú:"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".
Veo que estas por el Monasterio de Piedra en Nuévalos. Cuando fuí me pareció algo increible, ese espacio lleno de cascadas, el lago del espejo y ese entorno indescriptible por su belleza y su encanto...una fuente de inspiración.
Un saludo, Mos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me has emocionado con tu homenaje a Cervantes. Tu sensibilidad hacia su persona es exquisita y te metes en su espíritu. Me has hecho revivir su historia, Mos, su triste historia personal, como la de tantos escritores que malvivieron y, después, fue la posteridad quien los encumbró.
Gracias por estas líneas tan sentidas y tan bien escritas. Gracias de todo corazón.
Abrazos.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Estoy convencido de que esos pensamientos se le pasaron por la cabeza, la sensación de frustración y la falta de motivación para escribir en un país así... que en ese aspecto tampoco ha cambiado mucho desde entonces.

Me ha gustado mucho la recreación que haces de esos momentos de su vida, de la que poco conocemos pero que sin duda fue muy rica, no en el sentido de monedas y joyas y demás, sino en el otro sentido, ese que de verdad da sentido a una vida.

Recuerdo que cuando estudiaba literatura en el bachillerato los fragmentos de su obra que había en los libros de texto me cautivaban siempre, y recuerdo que leí encandilado las Novelas Ejemplares (El Licenciado Vidriera, Rinconete y Cortadillo... me impresionaron) leyéndole me animé a escribir mis primeros intentos de relatos :) Aún así, reconozco que no he leído entero El Quijote, solo retazos sueltos.

Un fuerte abrazo Mos.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Mos, que acabo de ver tu comentario en mi blog :) ¡Qué bueno leerte en catalán! Permíteme una pequeña corrección: "desde la orilla de las palabras" sería "des de la riba de les paraules", "vora" tampoco está mal dicho, creo yo, pero es más exacta la palabra "riba". Y el nombre de tu blog en catalán es: Mos en la riba".

Una abraçada :)

MAMÉ VALDÉS dijo...

Esperamos ver pronto una entrada dedicada a esas tierras Aragonesas.

En el Día del Libro, doble placer leerte, un saludo.

Perlita dijo...

Me parece muy hermoso el que hayas hecho este retrato de lo que debió ser la tristeza, la búsqueda de la inspiración, la desgana hasta de comer del "prisionero" Cervantes. Seguro que fue así como tú lo cuentas hasta que se le ocurrió la gran idea de su magistral obra. Si cerramos los ojos, hasta se ven las secuencias vividas de este gran escritor que no cabe duda estaría hecho puré, con dolores articulares, las secuelas de sus heridas de soldado, sufrir las burlas de los carceleros...Francamente, paisano, has estado acertadísimo e inspirado. Muy buen acuerdo este homenaje a uno de los grandes.
Leí El Quijote en versión para niños pero bastante completa, cuando tenía ocho años de edad. Creo que la adaptación era de Fray Justo Pérez de Urbel y tan embebida estaba, que llegué a preocupar a mi madre que me llevó al médico...Total para acabar llorando a moco tendido cuando mi hermano mayor me dijo que Alonso Quijano, no había existido...¡Casi me muero del disgusto!
Pues muy bien. Te felicito, Mos, y me uno a tu homenaje en un día tan señalado, a los buenos autores de hermosos libros.

Muchos besos, Carmen

Teresa dijo...

Mis felicitaciones por esta genial entrada. Nos has trasladado a esa celda de Sevilla y hemos experimentado esas incertidumbre y anhelos que pudo sentir el gran escritor. Genial.

Hace muchos años que estuve en el Monasterio de Piedra, y hace muchos que repito que tengo que volver. Espero que lo hayas pasado bien.

Besos y abrazos.

Diana Profilio dijo...

Querido Mos, extraordinario homenaje a don Miguel!!! Mientras leía, justamente y sin haber llegado a tu nota de autor, me había venido a la memoria la vida de este grande de las letras. Sin dudas, te has puesto en su piel y nos has contado lo que seguramente él sintió estando allí, padeciendo infortunios e injusticias, para luego terminar escribiendo esta obra maestra. Felicitaciones y un beso grande!!!!

patxi(PASCUAL PÉREZ RIBOT) dijo...

Me ha encantado tu homenaje a Cervantes,muy bien relatado.
Saludos Mos.

José Manuel dijo...

Es impresionante la recreación que haces de esos momentos de su cautiverio, quizás no fué así como lo describes, pero esta opción es de una calidad excepcional digna del mejor escritor.
Un gran homenaje a este día del Libro.

Un abrazo.

Mos dijo...

Copio aquí un comentario de Yashira que, como la vez pasada, no se publica por sí mismo. (Cosa de duendes y brujas).

"Mos qué bonito homenaje a Cervantes, como bien dices, ese gran desconocido. Desde el Instituto, con los trocitos de texto que nos hacían leer, en mí se generaba la curiosidad de conocer más, y casi siempre iba buscando las obras y leyéndolas, incluso El Quijote, que sí lo leí entero, como todo lo que cayó en mis manos en esa época, lástima que ahora casi todo lo he olvidado.
Pero me queda la admiración a ese gran escritor que vivió tiempos muy duros.

Besos desde mi mar,"

Jorge del Nozal dijo...

Hola Mos,
Pues yo acabo de volver del "VI encuentro de poetas en la red", que se ha celebrado en Bilbao. Es al primero que voy, pero no sera el ultimo; Ha estado genial.A ver si preparáis uno por ahí para que nos conozcamos.
Bueno, lo que has escrito, es sencillamente genial,Me has trasladado a la celda con Cervantes y le he podido acompañar durante un rato.
También me ha gustado la nota del autor.
Un abrazo.

M.JOSE dijo...

GENIAL¡¡¡¡¡¡ como sabes me ha encantado el relato,y sin lugar a dudas la mención a Catalina (natural de Esquivas).Sigue así, cada día me gustan más. Me has transportado a la época de Cervantes. Feliz Día del Libro. Un abrazo desde Esquivias.

fus dijo...

Que entrada màs buena, nos has puesto al dia de Cervantes, que como tù bièn dices, que poco conocemos de su obra. Despuès de leerte parece que he estado yo dentro de la càrcel y que la famosa frase del comienzo fuera mìa,,jajajaj...Enhorabuena.

un fuerte abrazo

fus

Humberto Dib dijo...

No podía dejar de estar en esta entrada, sabes que me hes difícil visitarlos a todos como yo querría, pero haber venido cuando lo que homenajeas es al Libro y a los Escritores, me hace sentir que llegué en el momento correcto.
Muy bueno.
Aprovecho para agradecerte las palabras de aliento que siempre me dejas, más allá de que pueda venir o no, eso sí que vale.
Un gran abrazo.
HD

MAJECARMU dijo...

Mos,soy manchega de pura cepa,he vivido toda mi vida en las tierras oscuras y fértiles,que recorrió Cervantes,y que tan bien conocía cuando escribió EL QUIJOTE...Te agradezco infinitamente esta recreación profunda y acertada,que has hecho de su estancia en la cárcel cuando engendró la primera idea de su obra inmortal.Nos pones en contacto con el hombre limitado y dolorido,carente de suerte y seguramente falto de autoestima e ilusión.A pesar de ello,tomó la pluma y la Providencia lo bendijo desde ese momento para toda la vida,aunque él no saboreara la gloria del éxito.
Mi felicitación por tu homenaje a Cervantes,en este día del libro,que nos llega directamente al corazón.
Mi abrazo grande y mi ánimo siempre.
FELIZ SEMANA Y SÉ FELIZ,PUEDES SERLO,PORQUE SABES ELEGIR LO FUNDAMENTAL Y ESENCIAL.
M.Jesús

Rafa Hernández dijo...

Hola amigo Mos. Bonito homenaje el que le dedicas a Cervantes. Espero que hayas disfrutado en el Monasterio de Piedra. Yo he estado en un par de ocasiones y la verdad es que es muy bonito.

Un abrazo Mos.

disancor dijo...

Creo que ni el mismo Cervantes hubiera escrito un relato mejor que el tuyo.
Un abrazo.

Alicia María Abatilli dijo...

Quizás fue así, como lo relatas, pero a veces se me ocurre que pudo nacer sin quererlo, sin búsquedas, por el silencio mismo.
Una gran ofrenda,para el más grande.
Gracias por esta entrada.

TriniReina dijo...

Por un momento, leyéndote he visto la escena. Cada rincón, cada sonido, cada matiz y también la tristeza del autor y, a pesar de ella o por ella, su anhelo de escapar de aquella cárcel a fuerza de escribir.
Me ha parecido extraordinario el relato y muy merecido y justo el homenaje.
La obra, en este caso, supera a su autor...o eso parece.

Abrazos

Marinel dijo...

¿Sabes?
Había imaginado la vida de este magnífico escritor que nos ha señoreado por el mundo,pero jamás lo había visto en su celda.
No logré meterme de lleno en lo que pudo o no haber sentido,qué le llevó a escribir tan magna obra o cuales fueron los hechos que la precipitaron desde su mente a la pluma,a pesar de haberme leído el Quijote y su vida.
No como hoy en la que tu relato,me ha llevado a su lado, a sentirlo tan humano, tan débil,tan frustrado.
He sentido con tus letras su infortunio y el momento exacto en que engendró el hijo que lo haría eterno.
Una gozada,de verdad te lo digo.
Qué triste me resulta que gente como él,muchos seres que nos dejaron una herencia cultural invaluable,no pudiesen en su vida disfrutar de su cosecha.
Te felicito con toda sinceridad.
Un beso.

Amie dijo...

Gracias por acercarme un trocito de la vida de cervantes que apenas conocía...

El relato es admirable , pero tu lo has escrito de forma magistral.

Fue un placer encontrarte.

Un abrazo

Resu dijo...

Entrañable homenaje a nuestro gran escritor. Es cierto que conocemos poco sobre él, al menos sobre su vida. Gracias por acercarlo a nosotros en un día tan señalado.
Un beso grande.

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Mos:

Miguel de Cervantes Saavedra, pertenece a los ilustres escritores de la literatura universal, y su obra El Quijote, en mi país (Perú) es difundido desde el colegio.

Gran homenaje que le brindas, y que pudo ser la manera más posible que dio origen a su famosa obra.

Abrazos alados, querido amigo.

Luisa dijo...

Hola, Mos.
Bravo. Lo has hecho también, que a mitad del relato ya sabía que el preso era Cervantes. Y mira que no has dicho nada sobre que era manco…

Me ha encantado. Creo que deberías tomar la misma decisión que tomó él. Escribe una novela, Mos (pero no tardes uno cerro de años, claro, jajajaja). Una, aunque sea corta. Hazlo por mí. Una histórica. Se te da de maravilla y eres único documentándote. Eres bueno, nene.;)

Un superbeso, compi.

India Rebelde dijo...

Hola Mos!! Me ha encantado leer esta pequeña historia del famoso Cernates...Gracias a ti Mos por hacermela descubrir...todo un aplacimiento!!
Como es verdad que, leyendo es que la gente toma conciencia y conocimiento!!...y se hace mas gente de verdad.

Un calido saludo caribeño.

Oréadas dijo...

Me has trasportado a ese triste espacio, donde nació una maravillosa novela.
Besitos Mos

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un abrazo.

MAR SOLANA dijo...

Pues me ha gustado mucho tu orilla Cervantina, Mos; te felicito. Lo he leído del tirón y te digo igual que Luisa, sin hablar de un manco, hemos visto al escritor en su celda, consumido por sus miedos y presa de la melancolía... Nos has conducido de maravilla por esos prolegómenos emocionales tan necesarios para que un escritor coja su pluma y "vomite" sus vivencias, dudas y anhelos... Además, tratándose de este escritor que como tú bien dices, no ha sido tan leído como parece, todavía tiene tu relato más mérito.

Precioso homenaje...

¡Bien, mos! ;)

Lola Rubio dijo...

Está muy bien escrito, con algunas palabras que no se utilizan ahora. Es un cálido homenaje a Cervantes, dónde te metes en la piel del personaje, haciéndo participe al lector de los desvelos en la cárcel. Considero acertada la nota a pie del escrito dónde aclaras parte de la biografía de este gran escritor.

Te animo a que sigas escribiendo, porque a mi juicio lo haces muy bien, con gran dominio del lenguaje y maestría. Es fruto de la inspiración y del trabajo elaborado, porque no sólo tiene mérito el tener una buena idea, sino plasmarla sabiamente en papel.

bixen dijo...

¡PRECIOSO HOMENAJE!

Tesa Medina dijo...

Madre, mía, Mos, qué pasada de texto. ¡Genial!

A los pocos parráfos me trasladé a la celda con Cervantes y viví la angustia que sintió antes de parir su gran novela.

Mos, creía que era un testo del autor.

¡Qué empatia y qué talento!

Sí he leído el Quijote entero, y conecto mucho con ese humor loco y el espíritu del caballero andante. Me hace reír y pensar.

Después de tu post, me han entrado ganas de darle una nueva ojeada.

Un abrazo, Mos.