VEN A LA ORILLA Y QUÉDATE CONMIGO. PODRÁS CONOCERME A TRAVÉS DE MIS RELATOS Y MI POESÍA. TAMBIÉN CON ALGUNOS DE MIS PENSAMIENTOS Y OPINIONES. SIEMPRE QUE VENGAS ENCONTRARÁS ALGO DE CULTURA Y ARTE. Y TODO AQUELLO QUE CREA QUE TE PUEDE INTERESAR.
SE ME OLVIDABA PRESENTARME: SOY MOS Y ESTA ES LA ORILLA DE LAS PALABRAS; EL LUGAR DONDE SIEMPRE SERÁS BIEN RECIBIDO.

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viernes, 29 de abril de 2011

TRES CITAS SOBRE EL ÉXITO

1. "Aunque habrá quien lo niegue, el 80% del éxito consiste en estar allí."
WOODY ALLEN. Cineasta norteamericano.

2. "¿De cuántas infamias se compone un éxito?"
HONORÉ DE BALZAC (1799-1850). Escritor francés.

3. "El éxito es una escalera por la que no puedes subir con las manos en los bolsillos."
PROVERBIO ESTADOUNIDENSE.


domingo, 24 de abril de 2011

HUMILDAD

Dios (al Diablo): No, no insistas. Tú y yo nunca hemos coincidido en
                             nada. Siempre te has creído superior; desprecias a
                            los débiles. No toda la humanidad sigue tu ejemplo.
(De  "Los siete pecados capitales y las virtudes")

                        

                           HUMILDAD

Mañana, cuando te levantes,
abre tu ventana y contempla el sol.
El astro rey es grande, poderoso,
fuerte, brilla con luz propia,...
pero no deja de ser algo minúsculo
en la inmensidad del universo.
Después, piensa en ti y recapacita.
Seguro que eres un ser único,
extraordinario, lleno de energía.
Intenta que tu orgullo y tu ego
no pavoneen tus cualidades,
tampoco subestimes a los demás;
seguro que siempre habrá alguien
por encima de ti y, por supuesto,
alguien por debajo.
De todos ellos podrás aprender
algo útil y valioso.
Disfruta de tus logros y tus planes;
agradece todos los días
las oportunidades que te brinde la vida.
Ofrece tu inteligencia y tu experiencia
sin ostentación ni arrogancia;
porque no tienes que demostrar
lo que eres, ni lo que tienes,
a cada momento.
Si sabes verte, desde la sencillez,
como un pequeño grano de arena,
puede que los demás aprecien
toda tu verdadera grandeza.
Recuérdalo y mañana,
cuando te levantes...,
contempla el sol.

 © Ceferino Otálora Rubio (Mos).
     9 de Junio de 2003.
Imagen tomada de Internet.


domingo, 17 de abril de 2011

DESDE MI VENTANA....CÉSAR HIDALGO

DESDE MI VENTANA
César Hidalgo


EL COMIENZO

Me piden desde la dirección del periódico, que relate a los lectores de mi columna semanal, cómo recuerdo yo el comienzo de la etapa actual de cambio en la que vivimos. Me estoy refiriendo a ese miedo que ya no nos invade, que ya no siente ningún habitante sobre la Tierra.
Si no me equivoco, todo empezó en la noche del 31 de diciembre de 2006. La última campanada del reloj de la Puerta del Sol dio paso a un nuevo año. Y verdaderamente fue así.
Me acuerdo que nevaba suavemente. Como si el cielo quisiera impregnar a la ciudad de un manto protector, de un bautismo social que nos exorcizara de todos nuestros males y demonios. Las televisiones nacionales se hacían eco de que, esa misma nevada, coloreaba de blanco todo el planeta a esa misma hora. Era pues, un efecto climático mundial sin grandes alteraciones sobre el ecosistema pero que, según se supo después, sí que transformó la vida de los seres humanos a partir de ese momento.
La consecuencia más importante fue la desaparición del miedo. Sobre todo el miedo colectivo; el que te hacen sentir tras cualquier noticia de desastres climáticos, ataques terroristas o información médica preocupante. Ese 1 de enero nació la sensatez, la calma, el análisis objetivo, la imparcialidad y la valoración equilibrada para analizar todo acontecimiento que, a partir de entonces, alterase la vida cotidiana de las personas.
Han pasado ya varios años. Por supuesto que el planeta y sus habitantes seguimos padeciendo toda clase de catástrofes y tragedias que salpican nuestros días de malestar. Son parte inherente de nuestro viaje existencial. Simplemente, hoy, le damos la importancia justa. Ahora, nos preocupamos más en buscar soluciones a los problemas y no tanto, en preocuparnos por padecerlos.
La prensa, la televisión y todos los medios informativos, ya no destacan lo oscuro, lo negativo como primera noticia. Sus contenidos son más plurales, sin tanto efectismo alarmista.
Este cambio mundial de mentalidad ante el terror y el miedo ha hecho que, por ejemplo, se vendan menos seguros de vida, menos armas de defensa personal, menos medicinas y vacunas. No se teme viajar a cualquier sitio en cualquier transporte. Ni acaparamos tanto para mañana. Tal vez vivimos más el presente. Y eso nos hace sentirnos bien.
Por internet llegan informaciones, desde distintos foros, que hacen pensar en otro gran cambio: los grupos terroristas mundiales se plantean conseguir sus objetivos a través del diálogo y la palabra. Al parecer, han constatado la disminución del miedo en la población. También la escasa repercusión que tienen sus actividades como noticia. Y el escaso apoyo, y menos convencimiento, que alcanzan con la violencia que practican.
También los políticos han dado un giro a su discurso. Los programas electorales para los próximos comicios hablan de promesas que pueden ser hechos perfectamente viables. Atrás han quedado los ataques al contrario basados en inculcar el miedo a los votantes si el contrincante ganase.
Ya sólo queda esperar que todo continúe así. Vivir sin grandes temores es lo mejor que he conocido. Afrontar el presente que nos ha tocado vivir con valentía. Y que todo el mundo experimente la misma sensación. Estoy convencido que el futuro será aún mejor si el mundo sigue en esta misma dirección. Sin presiones, sin temores infundados menoscabando nuestros días.
 Hoy, desde mi ventana, veo nevar de nuevo. Hasta pronto, queridos lectores.
 César Hidalgo.


© Ceferino Otálora (Mos).
28 de enero de 2007. 

sábado, 9 de abril de 2011

LECTURAS DESDE MI ORILLA (2)

MARGUERITE YOURCENAR:
CUENTOS COMPLETOS

EN LA CONTRAPORTADA:
Reescritos a menudo en un lapso de medio siglo, rescatados de los archivos polvorientos de los inéditos, arañados con tesón al olvido, fruto de años de esfuerzo obsesivo, los Cuentos completos de Marguerite Yourcenar forman un compendio de las preocupaciones de una narradora fundamental en la literatura del siglo xx, a la vez que construyen una cámara de ecos en la que resuenan las contradicciones entre la convención social y el arrebato de las pasiones, la experiencia y la inocencia, la necesidad de saber y la conciliación de las ansias enfebrecidas con la áspera realidad de la historia. Por primera vez en un único volumen, los cuatro libros de relatos de la autora de Memorias de Adriano: un auténtico prodigio narrativo.
«Si hubiera que caracterizar con una sola palabra el conjunto de su obra, no lo dudaría un momento: Yourcenar o el saber, naturalmente. Yourcenar o la serenidad, sin duda. Pero sobre todo, Yourcenar o la altura. Yourcenar o la elevación.»
JEAN D’ORMESSON

EN LA SOBRECUBIERTA:
Marguerite Yourcenar (1903-1987), empezó a escribir durante su aristocrática y cosmopolita adolescencia y siguió escribiendo con prestigio creciente hasta el final de sus días. La herencia legada por su padre le permitió vivir con cierta independencia. Con la Segunda Guerra Mundial emigró a Estados Unidos, donde trabajó como profesora de Literatura. Desde entonces vivió a caballo entre una isla de Nueva Inglaterra y Francia, donde fue elegida miembro de la Academia en 1980, además de viajar extensamente. Autora fundamental del siglo XX con novelas como “Memorias de Adriano” (1951) y “Opus Nigrum” (1968) y otras de formato más breve como “Alexis o el tratado del inútil combate” (1929) y “El tiro de gracia” (1939). (…) Ha explorado cuestiones palpitantes en el alma del ser humano, en un recorrido en el que se enlazan sin fisuras el pasado, la historia, el presente, lo lejano y eterno.
En este volumen se recogen sus cuatro libros de relatos: “Cuento azul” (1993), “Fuegos” (1936), “Cuentos orientales” (1938) y “Como agua que fluye” (1982).

domingo, 3 de abril de 2011

UNA ORILLA INUNDADA DE MÚSICA (5): LAS CUATRO Y DIEZ, LUIS EDUARDO AUTE

Hoy traigo a mi orilla la música de Luis Eduardo Aute, uno de mis cantantes preferidos y del que la gente parece haberse olvidado. Este cantautor español que nació en Manila en 1943, tiene tras de sí más de 70 discos entre propios y colaboraciones con otros cantantes. Es, además, un artista polifacético que ha destacado en la pintura, la dirección cinematográfica, la poesía y como cantautor. Si leéis atentamente la página de Wikipedia que habla de él, http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Eduardo_Aute , os quedaréis sorprendidos de toda su obra y de los pasos que ha ido dando a lo largo de su vida.

LAS CUATRO Y DIEZ (Del álbum RITO -1973-)
Es difícil escoger una canción de Aute. Tiene tantas que han calado en mí, que destacaría al menos  una docena de temas entrañables. “Las cuatro y diez” es una canción sencilla y, sin embargo, te cala hondo.  Recuerdo haberla recitado a dúo en algún evento poético que hicimos hace años con canciones de cantautores españoles y haber levantado al público a pesar de la sencillez de sus letras.
 Narra el encuentro inesperado entre una pareja que vuelve a verse después de varios años. Entre ellos saltan los recuerdos de juventud y se deja entrever una pequeña chispa de lo que antes fue una gran llama de amor entre los dos…, miran el reloj: ya son las cuatro y diez; se hace  tarde y sus vidas deben continuar su camino a pesar de ese encuentro.
Os dejo la letra y un video de la canción. Espero que os guste, amigos.
Un abrazo desde mi orilla. Mos.qu

Fue en ese cine, ¿te acuerdas?,
en una mañana al este de Edén,
James Dean tiraba piedras
a una casa blanca, entonces te besé.
Aquélla fue la primera vez,
tus labios parecían de papel,
y a la salida en la puerta
nos pidió un triste inspector nuestros carnets.
Luego volví a la academia
para no faltar a clase de francés,
tú me esperaste hora y media
en esta misma mesa, yo me retrasé.

¿Quieres helado de fresa
o prefieres que te pida ya el café?.
Cuéntame como te encuentras,
aunque sé que me responderás: muy bien.
Ten, esta foto es muy fea,
el más pequeño acababa de nacer.
Oiga, me trae la cuenta,
calla, que fui yo quien te invitó a comer.
No te demores, no sea
que no llegues a la hora al almacén;
llámame el día que puedas,
date prisa que ya son las cuatro y diez.