VEN A LA ORILLA Y QUÉDATE CONMIGO. PODRÁS CONOCERME A TRAVÉS DE MIS RELATOS Y MI POESÍA. TAMBIÉN CON ALGUNOS DE MIS PENSAMIENTOS Y OPINIONES. SIEMPRE QUE VENGAS ENCONTRARÁS ALGO DE CULTURA Y ARTE. Y TODO AQUELLO QUE CREA QUE TE PUEDE INTERESAR.
SE ME OLVIDABA PRESENTARME: SOY MOS Y ESTA ES LA ORILLA DE LAS PALABRAS; EL LUGAR DONDE SIEMPRE SERÁS BIEN RECIBIDO.

Seguidores

sábado, 11 de junio de 2011

TRAGEDIAS


PRIMERA TRAGEDIA.
¡Perdonad señoría, siento molestaros! Yo,… ¡tengo miedo!,... ¡no quería venir! Mi marido ha insistido en la conveniencia de confiar en vos y contaros todo lo que sé. Estoy angustiada, me desvelo con terribles pesadillas, apenas duermo y repito, estoy asustada y temo por mi vida. Gracias señoría, lamento que hayamos entrado así pero sé que vos me escucharéis. Tal vez haya sido lo mejor recurrir a este tribunal. Tengo la boca seca, ¿podrían traerme un poco de agua? Excusad que esté tan nerviosa y agitada; que hayamos irrumpido en su despacho sin pedir audiencia. El asunto que me trae hasta aquí me va a trastornar si no doy sobrada cuenta a esta sala de ello. Y vos, excelencia, sois conocido por vuestra equidad y defensa de la verdad. Duermo intranquila desde hace más de un mes y, sinceramente, sé a ciencia cierta que me persiguen, que quieren matarme. Permítame presentarme, me llamo Giulietta Massini, natural de Parma, esposa del aquí presente Lorenzo Bassi, maestro orfebre; sin duda el más estimado por la alta sociedad veneciana, propietario de los talleres de “La Pietá” junto al puente Rialto.  
  Así es señoría,… veo que nos conoce; sabe que somos gente honrada, con una posición y un nombre ganados con años de trabajo y buen hacer. Su distinguida esposa, amante de las joyas y de la belleza, es una asidua cliente nuestra. Hace pocos días nos hizo el encargo de un precioso collar de perlas. ¡Oh, lo siento!, sé que vuestro tiempo es muy valioso para perderlo en conversaciones banales y la verborrea apresurada de esta ciudadana.Vos recordareis, sin duda, el terrible suceso que conmocionó a toda la ciudad traspasando nuestras fronteras: la muerte de Tonino di Lazzaro. 
¡Dios mío!, estoy segura de saber quién fue su agresor, su asesino. ¿Puedo hablar sin temor, señoría? Permítame que beba más agua; ¡cuándo se me irá esta horrible jaqueca! No hay error posible; todas las pesquisas me conducen a él sin vacilaciones. ¡El asesino es el gobernador de la República, el mismísimo Dux!: ¡¡¡Luigi Vancasselle!!!  Tenéis que creedme, os juro que no miento; imploro justicia por esa víctima inocente que fue Tonino. He hecho mis propias investigaciones y todo concuerda. Dejadme que os explique cuanto sé de lo que aconteció el pasado veinte de febrero.
Aquel fatídico jueves por la mañana, día grande de los carnavales, asistimos mi esposo y yo al estreno de la ópera “La Calisto” del maestro Francesco Cavalli. El teatro de la Fenice, al completo y puesto en pie, estalló en aplausos con la voz sublime, angelical de nuestro Tonino. El más famoso castrati de toda Europa hizo que el público vibrara con su timbre tan refinado, que llorase en algunos momentos con su actuación.  Todavía hoy se humedecen mis ojos recordando el aria in crescendo, el momento más álgido de toda la ópera que el joven cantante interpretó magistralmente. ¡Fue memorable! El papel de Calisto, mancebo inocente, estaba hecho para él. Desde el palco principal el Dux  y su esposa tiraban flores, pañuelos y ovaciones al muchacho por doquier. Por revelaciones hechas de una gran dama amiga mía, me consta que el Duque, a través de su secretario personal, envió una misiva al director de la obra y a Tonino para felicitarles personalmente. Pero estoy convencida  que, con ese mensaje, lo que procuró el Dux fue preparar una cita con el bello joven. Su señoría sabe que hay rumores por toda la ciudad que nadie se atreve a confirmar por temor a represalias… Sí, sí, sobre los gustos “amorosos” del Duque. Pero yo he venido a desvelar toda la verdad ante vos y este tribunal. Querido Lorenzo, por ventura te agradezco que me hayas hecho venir; si no fuera por este dolor de cabeza que me oprime; déjame, debo seguir, decir todo lo que sé. No te aflijas ni llores, amado mío; su señoría me escucha y hará las diligencias oportunas. ¿Dónde está el agua?, dadme agua por favor,… Gracias. Debo seguir con mi testimonio:
Venecia aún llora la pérdida de Tonino el ángel dorado, como se le conocía por sus cabellos rubios ensortijados y su voz celestial. Me alegra comprobar que toma buena nota señoría de todo lo que digo. Volvamos al funesto día. 
 . Después de la ópera, la Plaza de San Marcos se llenó de gente por todos los rincones. El ambiente festivo impregnaba las calles principales y los canales. En la explanada los vendedores ambulantes se hacían un hueco entre los saltimbanquis, los abanderados, los charlatanes de apuestas, los domadores de osos, las echadoras de cartas,…Todos querían llamar la atención de los transeúntes y sacar algún provecho entre tanto derroche. El Gran Canal, atestado de góndolas de todos los tamaños, lucía multicolor con tantas embarcaciones. Días de alborozo, de fiesta, de desenfreno antes de la llegada de la Cuaresma. Vos sabéis cómo brilla Venecia en Carnaval. El pueblo come, bebe, baila, disfruta, vive por unos días la mayor de las libertades. Pero también se producen las mayores felonías, los más viles robos y asesinatos.
Con el tumulto y la algarabía fue entrando la noche. El Dux, maldito sea señoría, presidió el gran baile de máscaras. Toda la aristocracia veneciana se dio cita en el centro de la plaza al ritmo alegre de rondós y valses creados para la ocasión. El resto de los presentes rodeaban a los enmascarados haciendo círculos concéntricos, ocupando todo el lugar y las calles colindantes.
 Desde el canal las góndolas, como luceros del firmamento, adornaban la noche con sus faroles. Sé que me estoy extendiendo señoría; os pido que me dejéis terminar. Intento mostraros los hechos como fueron sucediendo. Solo así alcanzaréis a ver la trascendencia que alcanza la historia. Se me seca la boca, necesito más agua. Ante vos estoy más tranquila. No dudo en que sabrá castigar al culpable y mis noches agitadas e insomnes terminarán. Recuerdo que vi, en la ceremonia del baile de máscaras, al director de la ópera y a Tonino entre los acompañantes del Dux. Me acerqué; todos reían y adulaban al duque mientras éste brindaba por el joven querubín alzando su copa. Avanzaba la noche; las piezas de baile se sucedían una tras otra. Mi sorpresa fue notar la ausencia del  pequeño cantante y el duque de la tribuna de invitados. Sabe Dios que tengo grabados en mi memoria permanentemente todos los sucesos de aquella jornada. Y me estremezco al revivirlos. Intuí que algo extraño estaba pasando.
PINCHA AQUÍ PARA SEGUIR EL RELATO


26 comentarios:

María dijo...

Paisano, algo pasa que pincho y no puedo seguir leyendo ¿no lo habrás hecho con "maldad" para ponernos los dientes largos?, luego vuelvo.

Besos

Mos dijo...

Querida María: Es que esto del diseño para relatos largos no es lo mío.
Espero que lo leas entero. (Si es que soluciono los errores y no me desespero)
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Mos dijo...

Sigo dando a conocer relatos más largos. Espero que os animéis a leerlos.
Este estaba en el cajón desde octubre del 2005. Fue de esos relatos que te salen siguiendo una historia que te invade la cabeza. A mí me gusta y pienso que mantiene la intriga según vas leyendo.
Lo he revisado y he cambiado algunos términos porque siempre el tiempo te hace ver los errores del principiante aunque, la historia y el desenlace son los mismos.
Realmente son dos tragedias, ¿no?. Dos tragedias unidas e inseparables.
Un abrazo a todos desde mi orilla.
Mos.

La cuentera Idaluz dijo...

Interesantes “tragedias”. Me quedo con la primera, bien elaborada hasta el último detalle. Me pareció sugerente como nos llevas de la mano en otra época, los carnavales, Venecia…
Es amena la lectura, aunque sean textos más largos de los habituales. Sigue escribiendo, con un poco de suerte te vemos el próximo año firmando en la Feria del Libro. Un cariñoso saludo.

María dijo...

Es sencillamente genial, por supuesto que lo he leído entero y de un tirón y no te he comentado antes porque no he podido.

Te prometo que jamás hubiera imaginado la segunda tragedia, es más estaba tan metida en situación en la primera como lo estuve en su momento con libros de la talla de "Muerte en la Fenice", de Donna Leon (y cito este porque viene al pelo por lo de Venecia pero podrían ser más).

Así que, Paisano, sigue sacando cosas del cajón y deleitándonos con ellas ¿vale?.

Besos

Mos dijo...

Querida Cuentera: Este tipo de relatos requieren documentarse para construir y ambientar la historia. Venecia y esa época me pareció ideal para ambientar una historia de intrigas palaciegas.
Yo también me quedo con la primera.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Querida paisana María. Me gusta tu lealtad hacia mi orilla; esa puntualidad que denotas al leerme de las primeras si no la primera. Y esa generosidad que ofreces en tus comentarios donde todo son palabras de aceptación de mis escritos, las cuales me llenan de satisfacción y hacen que siga escribiendo y mostrando lo que está en el cajón. Gracias por leer mis escritos y estar siempre ahí.
Ya he dicho que, lamentablemente, son dos tragedias consecuencia una de la otra. La mente humana y sus misterios que tanto esconde y tanto maquina.
Seguiré liberando a mis criaturas del fondo de los cajones.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

TriniReina dijo...

Mos, me ha parecido un relato magnifico. Estas dos tragedias complementarias que has trazado me parecen de una calidad excelente, sobre todo la primera tan bien ambientada y luego en la segunda, la desesperación del hombre ante la realidad de su pobre mujer.
Lo dicho, magnifico. Te felicito Mos.

Abrazos

Luisa dijo...

Hola, Mos.
Un relato el tuyo que se disfruta por partida doble. Es una maravilla la documentación tan meticulosa que has empleado para recrearnos la Venecia del siglo XVIII, sus carnavales, sus intrigas palaciegas y la belleza de una ciudad tan universal.

Por otro lado, la verdad que entraña es fuerte. Impacta (no comento más para destripar el final).

Buen relato.

Un beso muy fuerte, compi. Espero que estés ya recuperado del todo.

disancor dijo...

El relato muy bueno, pero me quedo con los dientes largos porque pincho donde indicas y no sale nada.Y vale la pena seguir intentándolo.
Un abrazo.

Narci dijo...

Hola, Mos.
Es genial, qué fantástico relato. Logras mantener el interés activado durante todo el tiempo y luego cuando parece que todo ha terminado con el característico final del pobre querellándose contra el poderoso, das esa vuelta de tuerca y nos empujas a la segunda tragedia, no menos desconcertante de una enferma mental.

Me ha gustado además la sútil manera en que nos has acercado al complicado mundo de la esquizofrenia o de la bipolaridad, que tan ajeno suele resultarnos y con el que a menudo tenemos que convivir sin ni siquiera saberlo.

Mis felicitaciones por este relato, que además de interesante está impecablmente narrado.

Besos

impresiones de una tortuga dijo...

Querido Mos, aunque haya cerrado por un tiempo, no por éso voy a dejar de leer tus fabulosas historias.
No dejes nada atrasado en tus cajones,¡sácalo todo! y lo "devoraremos" con placer.
Un abrazo, amigo.

Mos dijo...

Gracias Trini por tus palabras. Ciertamente hay dos tragedias complementarias que en realidad es una sola: La enfermedad de Julieta y lo que eso hace que desvaríe.
Muy agradecido desde mi orilla.

Mos dijo...

Maestra Luisa. Tú sabes que hay relatos en los que se busca el impacto y este era uno de ellos. La documentación es necesaria cuando hablas de un lugar en concreto. Venecia da juego para las intrigas.
Un abrazo y nos vemos pronto.
Mos.

Mos dijo...

Amigo Disancor: No lo entiendo porque una vez que lo terminas y das a publicar, ya se puede pinchar y se abre el resto del relato.
Inténtalo de nuevo y ya me contarás.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Querida Narci: Es para mí un orgullo saber que os está gustando a todos. Tu opinión, como la de otros tantos, me es muy valiosa porque sé que indagáis más a fondo en la trama, la historia, el argumento y demás.
Sólo puedo decir que estoy muy contento de este relato porque, cuando lo escribí,vi que tenía un gran potencial y que si la gente sbía leerlo "bien", vería que era como llevarse un mazazo inesperado al llegar a la segunda tragedia y su desenlace.
Un abrazo agradecido desde mi orilla.

Mos dijo...

Me gusta verte por mi orilla, Tortuga porque, sinceramente, creo que eres buena gente, de esa que da gusto charlar e intercambiar vida durante un tiempo. Dicho esto, te diré que descanses, que seguiré aquí y sacaré a mis hijos de su escondite de vez en cuando. Y que espero que te siga gustando pasar un ratito en esta orilla de las palabras.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Un relato largo muy dinámico y que se hace corto... parece mentira cómo con sólo dos narradores (que además son los protagonistas) consigues describir toda la historia.

Me he imaginado a la gran Giuletta Massina hablar sin parar como sólo ella sabe hacerlo, con esos ojos luminosos... Siempre recordaré aquella Strada y aquel blanco y negro tan triste y tan expresivo.

Un abrazo

Mos dijo...

Bienvenido a mi orilla, Ximo. Ya veo que habéis aguantado la lectura y leéis hasta el final. Eso se agradece.
Así es, la historia se apoya en los dos narradores y son ellos los que te llevan hasta el final.
El cine clásico italiano tiene muchos momentos memorables.
Un abrazo desde mi orilla.

disancor dijo...

Se ve que yo no hice algo bien y no pude seguir leyendo, y ahora que lo he hecho, te felicito por tan maravillosa narración.
Un abrazo.

Mos dijo...

Gracias Disancor por tus palabras. Tengo el orgullo de saber que mis seguidores estáis ahí e intento no defraudaros.
Un abrazo desde mi orilla.

Tesa dijo...

Madre mía, madre mía, cuanta documentación, me lo he tragado enterito, pensando que era una versión libre de algún texto de la época.

Además de visualizar Venecia y volver a sentir el rumor de la gente,que no se siente en una ciudad con coches, la poca iluminación que todavía hay de noche también hoy día, sus laberintos en los que te puedes perder si te desplazas más allá de las zonas turísticas y en los que algo parecido a tu relato podría suceder.

Y esa segunda parte le da un interés doble al primer relato, me quedo con las dos, así me gusta mucho más.

Un abrazo, Mos.

Mos dijo...

Valoro mucho tu crítica, Tesa. Pienso que, como ya he dicho antes, las dos tragedias hacen un todo, son complementarias y derivada la una de la otra. Si se aislan no valen casi nada. Es la lectura de las dos tal cual están, como se comprende la gran TRAGEDIA que hay entre sus páginas.

Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Perlita dijo...

Mos, ¡muuuy bien por este relato! Está hecho y expuesto con un lenguaje dinámico que refleja los rasgos psicológicos de la protagonista. Su exaltación y su vehemencia unida a una valentía muy bien dibujada, surgen de tu pluma de forma convincente e interesante para cualquier lector. Nos haces verla en su denuncia valiente, reclamando una justicia sin parangón que angustia al que ve venir la tragedia. Muy creíble. Representable, además.

No me podía esperar la segunda parte que no desdice nada de la primera. Por todo eso, te felicito de corazón.

Por otro lado, "el transporte" a Venecia, no tiene ningún desperdicio...En la trama, parece que vemos los canales, las plazas, los palacios y las calles oscuras. Se ve que la conoces bien y ese viaje es mi asignatura pendiente porque con el montón de ellos que llevo hechos, Venecia se me resiste. Cada vez que hemos programado ir allá, o me pongo mal, o se me ponen mal...¡Corcho, qué gafada! Pero de este año no pasa.

Mi enhorabuena y un fuerte abrazo en volandas hasta tu orilla que espero esté fresca. Hace falta ya brisa refrescante.
Carmen.

Mos dijo...

¡Madre,madre,madre! ¡Pedazo de valoración de mi paisana Perlita!
Gracias, Carmen. Ya he dicho que me enorgullece saber la buena acogida de este relato entre mis lectores que sois vosotros. Dicho esto, diré también que nunca he estado en Venecia; que también es una asignatura pendiente como tantos otros lugares de ensueño.
Internet y buscar por aquí y por allá, hace "milagros". Tengo que decir que soy minucioso a la hora de documentarme y que intento no equivocarme para hacer que la historia gane en realismo y credibilidad.
Que tengan aceptación mis relatos largos hará que inserte de vez en cuando alguno con una extensión considerable. Pienso que, al que le guste leer, poco importa leer más o menos puesto que en internet y tras el ordenador nos pasamos las horas en la pantalla, ya sea escribiendo o informándonos de cualquier noticia o asunto.
Bueno, Carmen, ya sabes más de este relato. Es para mí un halago saber que tú lo valoras como notable porque sé de tus conocimientos literarios y didácticos.
La tarde anuncia calor en mi orilla. No tanto como en la Huerta pero no pasamos frío aquí en Madrid.
Gracias por pasarte por mi orilla. Siempre serás bienvenida.
Un abrazo de tu paisano Mos.

Resu dijo...

Me ha transportado a un lugar que desconozco pero que me ha hecho sentirlo tan cerca y revivir la historia paso a paso. Se han sentido los vestidos rozando el suelo, las plumas moverse con el aliento de los transeúntes; hasta el olor de la fiesta me ha sido cercano. Dos buenas historias.
La mente es difícil de comprender, a veces, mucho más de detener.
Beso grande.