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domingo, 17 de abril de 2011

DESDE MI VENTANA....CÉSAR HIDALGO

DESDE MI VENTANA
César Hidalgo


EL COMIENZO

Me piden desde la dirección del periódico, que relate a los lectores de mi columna semanal, cómo recuerdo yo el comienzo de la etapa actual de cambio en la que vivimos. Me estoy refiriendo a ese miedo que ya no nos invade, que ya no siente ningún habitante sobre la Tierra.
Si no me equivoco, todo empezó en la noche del 31 de diciembre de 2006. La última campanada del reloj de la Puerta del Sol dio paso a un nuevo año. Y verdaderamente fue así.
Me acuerdo que nevaba suavemente. Como si el cielo quisiera impregnar a la ciudad de un manto protector, de un bautismo social que nos exorcizara de todos nuestros males y demonios. Las televisiones nacionales se hacían eco de que, esa misma nevada, coloreaba de blanco todo el planeta a esa misma hora. Era pues, un efecto climático mundial sin grandes alteraciones sobre el ecosistema pero que, según se supo después, sí que transformó la vida de los seres humanos a partir de ese momento.
La consecuencia más importante fue la desaparición del miedo. Sobre todo el miedo colectivo; el que te hacen sentir tras cualquier noticia de desastres climáticos, ataques terroristas o información médica preocupante. Ese 1 de enero nació la sensatez, la calma, el análisis objetivo, la imparcialidad y la valoración equilibrada para analizar todo acontecimiento que, a partir de entonces, alterase la vida cotidiana de las personas.
Han pasado ya varios años. Por supuesto que el planeta y sus habitantes seguimos padeciendo toda clase de catástrofes y tragedias que salpican nuestros días de malestar. Son parte inherente de nuestro viaje existencial. Simplemente, hoy, le damos la importancia justa. Ahora, nos preocupamos más en buscar soluciones a los problemas y no tanto, en preocuparnos por padecerlos.
La prensa, la televisión y todos los medios informativos, ya no destacan lo oscuro, lo negativo como primera noticia. Sus contenidos son más plurales, sin tanto efectismo alarmista.
Este cambio mundial de mentalidad ante el terror y el miedo ha hecho que, por ejemplo, se vendan menos seguros de vida, menos armas de defensa personal, menos medicinas y vacunas. No se teme viajar a cualquier sitio en cualquier transporte. Ni acaparamos tanto para mañana. Tal vez vivimos más el presente. Y eso nos hace sentirnos bien.
Por internet llegan informaciones, desde distintos foros, que hacen pensar en otro gran cambio: los grupos terroristas mundiales se plantean conseguir sus objetivos a través del diálogo y la palabra. Al parecer, han constatado la disminución del miedo en la población. También la escasa repercusión que tienen sus actividades como noticia. Y el escaso apoyo, y menos convencimiento, que alcanzan con la violencia que practican.
También los políticos han dado un giro a su discurso. Los programas electorales para los próximos comicios hablan de promesas que pueden ser hechos perfectamente viables. Atrás han quedado los ataques al contrario basados en inculcar el miedo a los votantes si el contrincante ganase.
Ya sólo queda esperar que todo continúe así. Vivir sin grandes temores es lo mejor que he conocido. Afrontar el presente que nos ha tocado vivir con valentía. Y que todo el mundo experimente la misma sensación. Estoy convencido que el futuro será aún mejor si el mundo sigue en esta misma dirección. Sin presiones, sin temores infundados menoscabando nuestros días.
 Hoy, desde mi ventana, veo nevar de nuevo. Hasta pronto, queridos lectores.
 César Hidalgo.


© Ceferino Otálora (Mos).
28 de enero de 2007. 

20 comentarios:

Mos dijo...

He estado trasteando en el diseño del blog para intentar cambiar las medidas de las entradas y, al final, se ha cambiado hasta la plantilla. Cosas de trastear sin mucho dominio. El caso es que de momento se va a quedar así. Cuando tenga más tiempo cambiaré colores y formatos si es que no fastidio todo y, ¡plaf!, desaparece.
Este es un relato atípico que he rescatado del cajón de las letras olvidadas. En él, me pongo en la piel de un periodista que tiene una columna de opinión en un diario de mucha tirada.
Me ha parecido oportuno e interesante colgarlo en el blog por las noticias de los últimos meses que, dicho sea de paso, no cambian demasiado al pasar de los años: terremotos, tsunamis, fugas radioactivas, conflictos bélicos, terrorismo, elecciones y promesas electorales. Todo ello, siempre con el trasfondo de inculcar el miedo en la sociedad.
En fin, bienvenidos a mi orilla con este aspecto un tanto "bibliotecario".
Un abrazo a todos. Mos.

Mos dijo...

SE me olvidaba. Si os fijáis en la imagen del periódico veréis que figura un artículo que es idéntico al mi relato. No, no se trata de un plagio. Es que he dado con una página en Internet en la que puedes crear tu propia columna y tu propia portada de un periódico ficticio. Eso me dio pie a insertar dicha imagen para este relato. Ni existe tal columna, ni César Hidalgo, ni nada de nada.
Otro abrazo desde mi orilla.

María dijo...

Ya está, ya me he cargado el comentario que tenía a medias, por cotilla y pincharle a la imagen a ver si ponia "Diario de Mos", no tengo remedio.

Bueno, te decía que qué apañadito eres y que no te preocupes, que se entiende perfectamente, la última letra la suponemos, como el valor para la mili tiempo ha.

Y coincido contigo, las buenas noticias brillan por su ausencia, ojalá un día cambie todo.

Besos

josefina dijo...

Pues tienes mucho ingenio, me ha gustado.
Un beso

SOMMER dijo...

Lo cierto es que, ignoro por qué estaba olvidado, es excelente. A ver si nos enseñas más joyas escondidas, amigo Mos.
Un abrazo

Mos dijo...

Paisana María. Me encanta que casi siempre seas la primera en comentarme. ¡Y qué pillina eres! Pues claro!; qué mejor nombre que "Diario de Mos" para el periódico donde publica César Hidalgo.
Las buenas noticias brillan por su ausencia y estamos un poco hartos de tanta crisis y tanto malestar.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Querida Josefina. Me alegra saber que te ha gustado y tu paso por mi nueva orilla.
Un abrazo de Mos con cariño. Pásalo bien en Laguna Seca.

Mos dijo...

Querido guaje Sommer: Qué bueno qué viniste por estos lares. Y encima me dices que es excelente este extraño relato. Pues nada, nada; sacaré más del cajón de las letras olvidadas.
Me alegra enormemente tu paso por mi orilla y espero y deseo que todo vaya bien por ahí arriba, guaje.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Es muy bueno este artículo de César Hidalgo (no lo había leído, gracias por re-publicarlo), entre otras cosas porque toca el tema del miedo como arma, esa tecla eterna que usan los poderosos sin escrúpulos para llevarnos al redil que convenga en cada momento. Me gusta esa fina ironía y al mismo tiempo esa lucidez.
Hace tiempo leí un libro de Enrique Gil Calvo sobre los medios de comunicación de masas cuyo título ya lo dice todo "El miedo es el mensaje".
Por eso se hace tan importante mantener encendida la llama de la reflexión, del criterio propio, del intercambio afectuoso entre la gente... Porque ya la historia nos dice claramente cómo acaban las sociedades que inflan los fantasmas del miedo hasta hacerlos reventar.

Un fuerte abrazo Mos :)

TriniReina dijo...

Será que la nieve enfría, además del cuerpo; la mente y el espíritu?

No sé, aquí veo un problema. Visto que no temeríamos a nada y los que matan decidieron dialogar y nosotros no moriríamos de "afán" ni de infartos, sumergidos en esta benevolencia, la población se multiplicaría peligrosamente y en unas decadas no cabríamos...

Mira tú por donde en vez de causarme alegría la situación que aquí se describe, me ha causado una deje de zozobra:) rara que es una:)

Abrazos, Mos

Luisa dijo...

Mos, le has lavado la cara al blog. Está mejor así.
Es curioso esto del periódico. Yo la verdad es que cuando lo he visto, me he dicho: este chico publicando… qué calladito se lo tenía, je,je,je… Muy original.

Y el artículo, pues una hermosa utopía. Lo recordaba vagamente. Vivir sin miedo, sin terror. Ya nos gustaría.

Me ha gustado mucho.

Un beso muy fuerte, compi. Que disfrutes estas mini vacaciones.

Mos dijo...

Amigo Ximo: Es cierto que vivimos asustados por el miedo y la incertidumbre muchas veces exagerada desde los medios. Por eso se hace interesante intentar asumir los desastres, los problemas y mantenerse sin tantos temores.
Si veo a César Hidalgo por el cajón de las letras olvidadas le daré recuerdos tuyos.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Mos dijo...

Querida Trini: Seguiría habiendo infartos, conflictos, muertes y terremotos pero no se viviría impregnados por el miedo. Lo de procrear y no caber en la Tierra es un problema que buscaríamos solución rápido.
Si ya sabía yo que era un relato atípico.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Amiga Luisa: ¿Te gusta mi nueva orilla? De momento se quedará así. Ya habrá tiempo de cambiarle el "look" de nuevo.
Qué chulada la del periódico. Como "tontería" queda original.
Gracias por tus palabras, maestra.
Nos vemos pronto.
Mos.

disancor dijo...

Me ha encantado tú entrada.
Te deseo felices días de Semana Santa.
Un abrazo.

Mos dijo...

Disancor: Siempre bienvenido a mi orilla.
Felices días para ti también. Un abrazo desde mi orilla.

La cuentera Idaluz dijo...

Apreciado Mos: Como artículo periodístico está muy logrado. Ojalá nos sorprendieran con noticias como las que relatas en este ficticio DIARIO DE MOS.
¡Te pasan unas cosas en este mundo de Internet!Personalmente me gustaba más el otro formato. Pasa unas buenas vacaciones de Semana Santa. Un abrazo.

Tesa dijo...

Mi post y el tuyo tienen cierta conexión hoy, aunque en el mundo que descrisbes en tu columna de periodista todavía no ha llegado a mi Almacén, allí sigue imperando el miedo a ser infelices.

Ojalá nos ocupáramos en vez de preocuparnos por todo.

Los miedos nos hacen muy vulnerables y manipulables, de ahí el afán de muchos políticos y medios afines de alimentar los miedos.

Te ha quedado un rinconcito muy acogedor, Mos.

Un abrazo,

Mos dijo...

Apreciada cuentera: A mí no me parece mal el nuevo diseño del blog. Cuando pueda, y tenga una foto adecuada, cambiaré la foto de portada.
Ojalá que el miedo no estuviera tan presente en la gente.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Hay miedo a demasiadas cosas, Tesa. A muchas de ellas nos podemos enfrentar y enmendar tal situación. Otras, es más complicado pero lo que está claro es que el miedo, los temores varios, favorecen a mucha gente que, en cierto modo, "viven" de ellos. Y no te digo nada la Iglesia, los curas y los salvadores de almas descarriadas.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.