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domingo, 27 de marzo de 2011

LA VENTANA


     Baviera (Alemania). Noviembre de 1857. Aquella noche de lluvia y truenos, el barón Füller se entretenía leyendo uno de sus preciados volúmenes de botánica. Permanecía postrado en su cama, debido al ataque de gota que padecía. Elisa, su ama de llaves, le preguntó si deseaba algo más. El barón, abstraído en su lectura, le dio permiso sin más para que se retirara a sus aposentos de abajo, en el ala derecha de la mansión.
              Minutos más tarde, abandonó la lectura y apagó el farol de la mesilla para dormirse. Aún con la poca claridad de la noche, pudo percibir que el amplio ventanal del dormitorio estaba cerrado. Su claustrofobia le hizo entrar en una sensación de ahogo e inquietud. Llamó a gritos a la criada sin resultado. Era consciente que él no podría llegar al cierre superior de la ventana. Sus latidos se volvieron más intensos; su cuerpo se empapó de un sudor frío. ¡Cómo pudo Elisa olvidarse de abrir la ventana! Se ahogaba. Tenía que hacer algo. Cogió el grueso bastón que tenía apoyado sobre el cabecero y, haciendo acopio de todas sus fuerzas, lo lanzó hacia la cristalera del ventanal. Tras el estruendo de cristales rotos, sintió como entraba el aire fresco en la estancia, incluso el olor a tierra mojada. Poco a poco fue apaciguándose; recobrando la normalidad. Se durmió enseguida.
              A la mañana siguiente, cuando el ama entró a despertarle, se encontró al fondo, en el suelo hecho añicos, el enorme espejo que había encima de la cómoda. Entre los trozos estaba también el bastón de su señor. Al lado, la ventana permanecía intacta.


© Ceferino Otálora Rubio (Mos).
10 de Marzo de 2002.
Imagen tomada de Internet. © Su autor.


26 comentarios:

María dijo...

Chapeau, Paisano, has descrito tremendamente bien el poder de la mente, en este caso de la autopersuasión.

Has demostrado, en pocas líneas, nuestra gran capacidad para autoinfluir en nuestro estado con sólo pensar que se dan las condiciones apropiadas.

Me has impresionado.

Besos

Mos dijo...

Qué rápida, paisana, en comentarme. Me alegro de ello.
Pues sí, creo. Hay veces que la mente te juega malas pasadas e incluso uno puede autosugestionarse ante algo. En este caso, el barón, ante el hecho de oír cristales rotos, le sirvió para dormir plácidamente.
Todo un enigma del cerebro.
Un abrazo desde mi orilla.

TriniReina dijo...

Este relato estremece, Mos.

Los espejos son traicioneros, a veces y más cuando se ponen a imitar ventanas:)
Ah, que es la mente la traicionera. Sí...

Menos mal que no sufro de claustrofobía:)

Buen relato, Mos

Abrazos

Perlita dijo...

Está claro que el poder de la sugestión es grande.
Un relato bueno, breve y "aprovechado" por lo que enseña sobre nuestra propia naturaleza con sus reacciones tan curiosas a veces.
Una amiga a la que prescribieron una determinada pastilla para evitar que se despertase siempre a la misma hora de la noche con un terrible dolor de cabeza, sacó delante de mí el medicamento y luego no nos enteramos si se la tomó o no, pero por la mañana me llamó para decirme que había descansado muy bien, luego se la había tomado "seguro". No le dije que la encontré bajo la mesa de mi comedor...

Un abrazo, y espero que en tu orilla no haga el aire que tenemos por aquí.
Carmen.

Mos dijo...

Querida Trini: Es cierto que la mente es traicionera a veces. Mejor no tener claustrofobia, ni verse en apuros como el barón.
Un abrazo desde mi orilla.
Mos.

Mos dijo...

Paisana Perlita: Cuánta verdad hay en tus palabras. En cuanto a los medicamentos, hay unos que cumplen el efecto placebo.
No somos nadie, paisana. Nuestra mente hace de nosotros lo que quiera. Sobre todo a cierta gente que se deja influenciar por los misterios inexplicables.
Bienvenida a mi orilla, Carmen.
Un abrazo de Mos.

Ximo Segarra "ACAPU" dijo...

Qué bueno!
Por lo menos el hombre se quedó tranquilo, y al ser un barón ricachón no tendrá problemas para comprarse un espejo nuevo.

Un abrazo :)

Gladys dijo...

Creo que este es un hermoso cuento muy bien contado de esos cuentos antiguos que contaban los abuelitos bello me gusto mucho me trajo recuerdos de mi niñez.
Besos que tengas una hermosa semana.

josefina dijo...

Esta entrada te hace pensar, me ha gustado.
Un abrazo

Narci dijo...

Es increible como nuestra mente se deja controlar por la sugestión y las obsesiones.

Me ha encantado el relato, tanto en su forma como en su fondo.

Besos

Mos dijo...

Amigo Ximo, bienvenido a mi orilla. Me alegro de que te haya gustado y veas el lado positivo del barón ricachón :):):):)
Mos desde mi orilla.

Mos dijo...

Gladys, no sé si catalogarlo de hermoso cuento. Tal vez te recuerde a otros. De esos cuentos de época que nos contaban de pequeños.
Este cuento en sí es un poco tétrico y misterioso hasta que se revela el final.
El poder de la sugestión y la realidad: de eso trata el cuento.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Claro que sí, Josefina. Te hace pensar en esas situaciones que podemos vivir una realidad distorsionada.
Gracias por pasarte por mi orilla.
Mos.

Mos dijo...

Amiga Narci: Las obsesiones y la mente nos hacen transformar la realidad.
Veo que has captado perfectamente el tema del cuento. Gracias por tus elogios.

Un abrazo desde mi orilla.
Mos.

Resu dijo...

Hay que ver lo que es capaz de elegir la mente.
Lo que no sabe este señor barón es, que son siete años de mala suerte. De todos modos muy interesante.
Besos.

Luisa dijo...

Hola, Mos.
Este relato siempre me ha gustado. Ya sabes que tengo especial predilección por los relatos de misterio y terror.
A ver si te animas a hacer más.

Buenísimos los borrachitos de Guadalajara. Me han traído al paladar buenos recuerdos. Gracias, majo.

Un beso muy fuerte, compi.

Mos dijo...

Resu, compi, no había caído en lo de la mala suerte. Seguro que el huraño del barón tampoco.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Luisa, maestra, si a ti te ha gustado me doy doblemente por satisfecho.
Tú eres la maestra del misterio. Yo, si acaso, lo intento con pequeñeces que me cuestan un montón.
Lo de los borrachitos es para golosas como tú. Disfrútalos.
Un abrazo desde mi orilla.

La cuentera Idaluz dijo...

Sorprendente el poder de la mente. Este texto está relatado con grandes dosis de imaginación, y calidad en el escrito. Me agrada siempre pasar por tu orilla. Un abrazo, paisano.

Mos dijo...

Cuentera, agradezco siempre tus palabras de elogio hacia mis escritos.
Es cierto que la mente actúa algunas veces de forma un tanto peculiar y, por eso, cuando el cerebro deduce que se cumplen sus órdenes, se relaja y deja de sentirse agobiado. Misterios sin resolver.
Un abrazo, cuentera, desde mi orilla.

impresiones de una tortuga dijo...

Que bonito, Mos. ¡Hay que ver lo que es el poder mental! ¿verdad?.
Un gran saludo...desde mi salita.

Oréadas dijo...

Ultimamente me estremece todo lo que tiene que ver con la mente Mos, quizás porqué tengo demasiado próximo alguien que desvirtua la realidad, y duele tanto...
Un beso, tu relato muy bueno, me gusta la forma que tienes de darle un giro inesperado.
:)

Mos dijo...

Amiga tortuga: Es cierto que la mente te juega malas o buenas pasadas. Según la situación.
Gracias por venir a mi orilla.
Mos.

Mos dijo...

Amiga Darilea: La mente es un misterio y dependemos al cien por cien de ella. Hay situaciones donde es doloroso ver como se degrada la visión de la realidad. Lamentablemente es muy frecuente hoy día, vivir o padecer enfermedades de ese tipo. Es cuestión de paciencia y estar preparado para ello.
Un abrazo desde mi orilla.
Mos.

Tesa dijo...

Mos, que bueno el giro del final. me ha encantado el relato.

Y es cierto que el poder de la mente es mágico y misterioso.

Si fuéramos capaces de activarlo siempre que tenemos un problema... la Seguridad Social ahorraría un montón en tratamientos y los ansióliticos caerían en picado.

Un abrazo, Mos. Mi gato fisgón te manda un beso, dice que tú sí que sabes.

Mos dijo...

Querida Tesa: Un honor tu paso por mi orilla. La mente sorprende muchísimas veces.
Un abrazo a ti y al gato fisgón desde mi orilla.
Mos.