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domingo, 31 de octubre de 2010

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

Ayer se cumplía el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández. He encontrado por la red una página muy interesante donde hay información de su vida y su obra. Aquí os dejo el enlace: www.miguelhernandezvirtual.com/vida/vida.htm 
También he encontrado un video del poema "Hoy me sobra el corazón" escrito por el poeta en su última etapa y recopilado en sus "Poemas sueltos". Lo traigo a mi orilla como un pequeño homenaje al poeta de Orihuela que amó y luchó por la libertad.



             HOY ME SOBRA EL CORAZÓN.
                   MIGUEL HERNÁNDEZ
 
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato. 
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado. 
No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente. 
Si no fuera ¿por qué?... no se por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría. 
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría. 
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
que incomformes mis ojos? 
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras? 
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos. 
Me sobra el corazón. 

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo. 
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día. 
(Poemas sueltos) 



domingo, 24 de octubre de 2010

ABRAZADAS

El encuentro sonaba a despedida. Marta, a sus ocho años, era consciente de ello.
Últimamente todo el mundo evadía decirle la verdad sobre su madre: « Cualquier día de estos, sale», «antes de Navidad habrá vuelto», «se está recuperando muy bien». Ella insistió en verla. Su tenacidad dio resultado en aquella fría tarde de Diciembre.
La habitación de un hospital. Una madre. Una hija. Un intenso abrazo entre las dos. Sin palabras durante un minuto. Sólo sus corazones, acompasados y unidos, se hacían oír desde dentro de sus vidas.
«No te preocupes mamá. Estaré bien cuando te vayas. Shhh, no digas nada», susurró Marta al oído de su progenitora. Luego, sembró de besos las mejillas de la madre.
La mujer evitó dar explicaciones. Cerró los ojos y contuvo la respiración. El abrazo con la niña la inmunizaba, por unos instantes, de la eterna oscuridad que se había filtrado por sus venas. Se despidió de su hija con el rostro sereno y una sonrisa.
Días después, se llevaba con ella aquel abrazo perpetuo.

© Ceferino Otálora (Mos). Diciembre de 1995.
Imagen tomada de Internet. © Su autor.

domingo, 17 de octubre de 2010

APAGÓN AL DESPERTAR


El reloj. ¿Ya son las seis? Qué sueño tengo. Me quedaría en la cama toda la mañana. ¿Qué pasa con la luz? Esto sí que es bueno: el barrio completamente a oscuras. No se ve un pimiento. La linterna. Creo que está en un cajón de…¡ay!, joder qué golpe. Juraría que anoche dejé la puerta abierta. Tranquilo Juan, no pasa nada. ¡Ahhh!, la chincheta. ¡Me cago en la leche! Anoche no aparecía. Esto me pasa por andar descalzo. Lo que faltaba: la linterna sin pilas. Tampoco tengo velas. Soy un desastre. No veo nada. Me estoy meando. Atina, levanta la tapa y no salpiques. Cualquiera se ducha. Me lavo los dientes y un poco la cara y ya está. ¿A qué le he dado? ¡Zas! Huele a colonia. No me jodas, adiós frasco de Eau Sauvage. Estaba enterito. Más de cinco mil pesetas por el suelo. ¿A que me corto con los cristales? Será mejor que salga con cuidado.
¡Me cago en la mar!, vaya día, hoy ni el desayuno en condiciones. Vísteme despacio que tengo prisa. Llamaré a Luis para que…¡mierda!, tampoco hay teléfono. ¿Dónde dejé las gafas? Creo que en la mesilla. No, no, estuve leyendo en el salón. ¡Ay, qué dolor! Con el pico de la mesa en toda la pierna. Ya no aguanto más. Cartera, llaves, dinero. Llevo todo. Me voy de aquí. De ascensor ni hablar, claro. Ahora seis pisos para abajo a oscuras. Venga, venga, no pasa nada, una mano en la barandilla y bajando con tiento, despacito Juan. ¿Qué es esto? Me cago en…, un chicle pegajoso. ¡Maldito apagón! Vaya lunes se presenta por delante.
© Ceferino Otálora (Mos). Mayo de 1995.
Imagen tomada de Internet. © Su autor.

domingo, 10 de octubre de 2010

UNA ORILLA INUNDADA DE MÚSICA (1): MUSIC, JOHN MILES

La música siempre ha estado a mi lado. Me ha hecho soñar, sentir, bailar. Me ha encogido el corazón y también saltar de alegría. Gran parte de cómo soy se lo debo a ella. Creo que ha llegado el momento de rescatarla y hacer que vuelva a sonar de nuevo. Aquí, en mi orilla. Una orilla inundada de música con la banda sonora grabada en mis recuerdos.

John Miles, guitarrista, compositor y cantante, tenía 27 años cuando publicó Rebel. En él destacaba Music, una balada rockera  y sinfónica producida por su amigo Alan Parsons. En este tema se mezclan la suavidad de los acordes al piano con el ritmo rápido de la guitarra eléctrica; la majestuosidad de la orquesta y los coros con la voz tranquila de Miles y al revés. Como si el cantante hubiera querido abarcar, en cinco minutos, toda la diversidad que ofrece la música. En uno de los fragmentos dice: “Vivir sin mi música//sería imposible//En este mundo de problemas//mi música me saca de ellos”. Dejemos que la música suene en nuestras vidas.






sábado, 2 de octubre de 2010

TRES CITAS SOBRE LAS EDADES DEL HOMBRE

1. "De mis disparates de juventud, lo que me da más pena no es haberlos cometido, sino  no poder volver a cometerlos".


PIERRE BENOIT ( 1885-1962). Novelista francés.

2. "A menudo se echa en cara a la juventud  el creer que el mundo comienza con ella. Cierto. Pero la vejez cree aun más a menudo que el mundo acaba con  ella. ¿Qué es peor?
CH. FRIEDRICH  HEBBEL (1813-1863). Escritor alemán.

3. "Uno, con la edad, se libra del deseo de hacer las cosas como los demás y hace tranquilamente y sin miedo lo que le parece a él".
WILLIAM S. MAUGHAM (1874-1965). Escritor inglés.


   

Imágenes tomadas de Internet.
Copyright: Sus autores.