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domingo, 12 de diciembre de 2010

LAS HAMBURGUESAS DE MARIANO


Mariano el carnicero no desperdiciaba nada; de la carne atrasada y los peores recortes elaboraba sus hamburguesas. Tras aplicarle un proceso químico que  sólo él sabía, la carne picada mostraba un color rosado de lo más apetecible. «Muy ricas, de verdad; lléveselas con toda confianza», «¿frescas?, he preparado cinco kilos y mira las que me quedan», repetía a la clientela del barrio interesada en tan atrayente producto. Antes de cerrar siempre le hablaba a la foto colgada de sus gemelos. Les  decía que el negocio era el negocio, que tenía muchos gastos y que ellos tendrían una comunión por todo lo alto. Luego les lanzaba un beso casi sin mirar.
 Se disponía a marcharse cuando una señora nueva en el barrio le encargó quince hamburguesas para el día siguiente. Mariano le aseguró que las tendría preparadas y que podía  llevárselas con toda confianza.

La mañana en cuestión, sábado para más señas, la mujer recogió a última hora su pedido, no sin antes valorar el buen aspecto que presentaban. El carnicero insistió en  que sólo utilizaba carnes rojas  y que ya vería cómo tendría éxito. Una vez más cerró la tienda hablándole a la foto de los gemelos, diciéndoles aquello de que el negocio es el negocio y prometiéndoles la mejor de las comuniones.
 
El hospital de la ciudad se colapsó en la madrugada del domingo. Más de una docena de niños fueron atendidos de urgencia por intoxicación alimentaria. Tres  de ellos murieron horas después. Los análisis demostraron que consumieron carne picada en mal estado.
Entre los fallecidos estaban los gemelos de Mariano.

©   Ceferino Otálora (Mos). Octubre 2010
Imágenes tomadas de Internet. Copyright: Sus autores.


22 comentarios:

María dijo...

Ufffff, terrible historia. Yo no como hamburguesas, es una de mis manías culinarias, y la carne la pico en casa ¿seré rara?, puede que lo sea pero me quedo más tranquila haciéndolo yo.

Gracias por tu visita, por cierto, mi otro blog no es de cocina, ahí ponemos de todo es sólo que hoy se me ocurrió poner una receta.

Besos

Jesús Garrido dijo...

que ricas las de la parilla

TriniReina dijo...

¡Jo! Se me han puesto los pelos de punta con el final.
Si no fuese porque de por medio hay niños...

Siendo macabra, los gemelos no tendrán una buena Comunión, pero sí un gran entierro.

Las cosas que proboca la avaricia.

Abrazos

Narci dijo...

Como decimos por mi tierra, "Dios castiga, y no con palo ni pedrá", la pena es que el error del papá lo pagaran los niños principalmente.

Tu narración perfecta, como siempre, y el final, supera toda expectativa.

Besos

"ACAPU" dijo...

Siempre he creído que esa frase, "el negocio es el negocio" es, además de vacía, muy estúpida y peligrosa. Hay por desgracia mucha gente así, que no valoran más que el volumen de ventas. Y así nos va.

Muy buena entrada, Mos.

Un abrazo.

Luisa dijo...

Hola, Mos.
Coincido con lo macabro de Trini: me quedo con que los gemelos no tendrán comunión, pero sí un buen funeral.

Buen relato con un final inesperado y de bofetada.

Yo tampoco compro hamburguesas ya preparadas por el carnicero. Las hago yo, pero reconozco que me encantan las de un burger en concreto que no voy a nombrar para no hacerles publicidad gratuita.

Un beso, chico malo.

Mos dijo...

María: En casa hacemos unas de rechupete. Todo invitado que las prueba dice que mejor que las del Burguer...

Gracias por pasarte, paisana.
Un abrazo de Mos.

Mos dijo...

Jesús; Sí que tienen buena pinta, sí. Parecen caseras; mejor que lo sean por si acaso.
Un abrazo de Mos.

Mos dijo...

Trini: Ya sé que es un pelín espeluznante el relato pero, yo qué sé, hay de todo por ahí. Antes esto pasaba mucho con ciertos comerciantes sin escrúpulos.

Un abrazo, maestra, desde mi orilla.

Mos dijo...

Narci: Hay que escribir de todo y leer también de todo. Gracias por tus palabras y sé que valoras el relatillo.

Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Mos dijo...

Acapu: Estoy de acuerdo con tu comentario sobre la frasecita famosa, propia de truhanes sinvergüenzas.
Me alegra tu paso por mi orilla.
Un abrazo de Mos.

Mos dijo...

Luisa: Tú y los demás compis, sabéis que el relato lo he cambiado siguiendo vuestras recomendaciones.
Un relato perturbador, si cabe.
En cuanto a las hamburguesas, nosotros tampoco compramos hechas por el carnicero. Las hago yo y están ricas, ricas. Un día te invito a una.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Resu dijo...

Un final que pone una nota de negrura en ese negocio tan rentable y esas hamburguesas que parecen apetecibles pero que nunca se sabe.
Ha quedado más redondo si cabe.
Besos miles.
Resu

josefina dijo...

Confiemos en que haya comerciantes que valoren las consecuencias de sus actos no lícitos.
Desde luego "el negocio es el negocío" es una pena.
yo ahora pienso en la gente, que unas haburguesas les soluciona la toma de proteinas, mas economica.
Un beso

La cuentera Idaluz dijo...

Desde luego ,el final es algo macabro. Me ha sorprendido gratamente este relato que podría entrar en los de Luisa “Relatos Perturbadores”. Chapeau por la narrativa. Saludos.

La cuentera Idaluz dijo...

Desde luego ,el final es algo macabro. Me ha sorprendido gratamente este relato que podría entrar en los de Luisa “Relatos Perturbadores”. Chapeau por la narrativa. Saludos.

Oréadas dijo...

Por qué será que ni amburguesas ni albondigas compro, conozco esos polvitos, sólo trabajé un fin de semana en una carniceria donde convertían el pollo en riquísima ternera, ayss si yo contará...he visto de todo Mos, de todo.

Las vueltas que da la vida, me recordó tu relato a la torta recibida al padre del niño que hablaba con el del pijama a rayas, cuando menos lo esperamos recibimos el boomerang que lanzamos con fuerza...
Un beso, buen relato.

ALEXANA dijo...

Historia heavy pero a la vez irónica...tanto cuidar de sus gemelos y mira...
Nosotros conocemos una carnicería en la que las hamburguesas parecen solomillos, delicatessen total!
(no hay nada como las hamburguesas preparadas en casa)
Un saludo,
Alexana

Mos dijo...

Sí que es perturbador cuentera, sí. Igual se nota la influencia de Luisa en los escritos. Puede que sea eso. Aunque yo también tengo mi lado macabro. Je, je, je.
Un abrazo de Mos desde su orilla.

Mos dijo...

Amiga Darilea, es cierto que tarde o temprano pagamos el mal que hagamos.
Sé que camuflan muchos productos perecederos con aditivos que...
Como en casa no se come en ninguna parte.

Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Alexana, bienvenida a mi orilla. En el norte no se hacen esas cosas con la carne. Allí es de primera, lo sé.
Un abrazo de Mos.

disancor dijo...

Desde el corazón y con mis mejores deseos, ¡FELIZ NAVIDAD!
Un abrazo.