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domingo, 24 de octubre de 2010

ABRAZADAS

El encuentro sonaba a despedida. Marta, a sus ocho años, era consciente de ello.
Últimamente todo el mundo evadía decirle la verdad sobre su madre: « Cualquier día de estos, sale», «antes de Navidad habrá vuelto», «se está recuperando muy bien». Ella insistió en verla. Su tenacidad dio resultado en aquella fría tarde de Diciembre.
La habitación de un hospital. Una madre. Una hija. Un intenso abrazo entre las dos. Sin palabras durante un minuto. Sólo sus corazones, acompasados y unidos, se hacían oír desde dentro de sus vidas.
«No te preocupes mamá. Estaré bien cuando te vayas. Shhh, no digas nada», susurró Marta al oído de su progenitora. Luego, sembró de besos las mejillas de la madre.
La mujer evitó dar explicaciones. Cerró los ojos y contuvo la respiración. El abrazo con la niña la inmunizaba, por unos instantes, de la eterna oscuridad que se había filtrado por sus venas. Se despidió de su hija con el rostro sereno y una sonrisa.
Días después, se llevaba con ella aquel abrazo perpetuo.

© Ceferino Otálora (Mos). Diciembre de 1995.
Imagen tomada de Internet. © Su autor.

13 comentarios:

josefina dijo...

Que tierno, me ha emocionado, Mos.
Un abrazo

Luisa dijo...

Hola, Mos.
Muy emotivo este relato.
Siempre es triste que alguien se marche de este mundo anticipadamente, cuanto más si es una madre que deja sola a su hijita.

Un beso muy fuerte, compi.

Trini dijo...

Triste relato, Mos. Siempre es triste la muerte, más cuando quién muere tiene tanto aún por lo que vivir.

Abrazos

Resu dijo...

Que difícil es una separación entre dos corazones que todavía quieren latir juntos,
pero quizá aún lo sea más la despedida. Muy duro éste relato, me encoje el corazón.
Besos miles para ti.

disancor dijo...

Triste, muy triste entrada. Quizás para mi sea un poco más, porque yo viví algo parecido. El cáliz de la vida.
Un abrazo.

Oréadas dijo...

Muy emotivo Mos, una despedida siempre es triste, pero una madre sabiendo que deja su vida aquí, el sufrimiento es mucho mayor.
Un beso.
Pd: Te escribí un correo, espero tu respuesta. :-)

Tesa dijo...

Uf, qué conmovedor, Mos.

Aunque quiero estar por este barrio un tiempecito más, cuando me vaya, me gustaría sentir el alivio de los abrazos de los que más amo.

Un montón besos, Mos.

La cuentera Idaluz dijo...

En breves líneas has impregnado este micro de emotividad. Nada más doloroso que una pronta despedida de una Madre.(con mayúsculas).

Mos dijo...

A TODOS: Hay veces que ocurren situaciones así y, por supuesto,son dolorosas y encogen un poco el corazón.
Quedarse sin madre tan pronto o no estar para poder ver crecer a tus hijos es triste. Los que hemos vivido experiencias de ese tipo sabemos de lo que hablamos.

Mientras tanto, seguiremos viviendo y compartiendo con los nuestros el día a día.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

Ada dijo...

La historia te cala dentro, muy dentro. Me ha emocinado profundamente.
Besos

Mos dijo...

Ada, no sabes cómo me gusta que me comentes en tus visitas. Es una forma de saber que estás ahí.
Sé que es una historia dura que conmueve pero insisto en decir que en la vida hay de tod, bueno y malo.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Narci dijo...

Triste historia, pero ciertamente, los niños, pueden ver más allá que nosotros mismos en determinadas situaciones, y además saben expresarlo, con toda su candidez, de una forma veraz y auténtica.

Besos

Mos dijo...

Narci: Me gusta contar historias cómicas pero también historias trágicas. Es parte de la vida y el mundo en que nos movemos.

Un abrazo de Mos.