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miércoles, 12 de mayo de 2010

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

El día en que cumplía sesenta años, Julio Morales se despertó con una idea que le rondaba hace tiempo por la cabeza: recuperar la juventud que nunca tuvo.
Soltó la noticia en plena celebración. Se apoyó en el hombro de su mujer y pidió silencio. Les acompañaban sus tres hijos casados, las nueras y los nietos; también su perro.
Les comentó que, para ello, se raparía el pelo y lo teñiría de rojo; no descartaba ponerse un piercing y fumarse algún canuto, emborracharse alguna vez, ir a conciertos de rock, formar una pandilla y compartir botellón, hacerse de una ong que enseñaba a leer a los africanos del barrio, ayudar a los okupas del portal de al lado, recoger firmas para que volvieran las tropas de Afganistán, desprenderse de casi todo, viajar por el mundo con lo puesto y un amplio etcétera de intenciones más.
Alguien de los suyos hizo una llamada. En pocos minutos se presentó una ambulancia psiquiátrica. Sólo el perro trató de impedir que se lo llevaran.



© Ceferino Otálora (Mos). Mayo de 2010
Imagen tomada de Internet.

18 comentarios:

La cuentera Idaluz dijo...

¡Vaya con la Declaración de Intenciones del protagonista!Gracias, Mos: Me has hecho esbozar una carcajada. Aunque, bien mirado nunca es tarde que poniendo como excusa los años cumplidos se cometa alguna que otra locura.

josefina dijo...

Asi es la vida, si sales de las normas estalecidas te toman por loco.
Un beso

TriniReina dijo...

Qué bien les vino a todos este arranque de locura vital, para deshacerse del hombre antes de que llegara lo peor de la senectud...

Si es que no puede un@ desentonar del entorno marcado...

Abrazos

Luisa dijo...

Pobrecillo, Mos, hay qué ver como es la familia. Total, porque alguien quiera cambiar un poco de aires…
Con sesenta años todavía es muy joven. Yo opto porque se escape del manicomio y “rule” por ahí a su libre albedrío, que ya es hora. Estoy con Julio. Yo, cuando cumpla su edad, a lo mejor me meto a monja tibetana.

Un buen micro, Mos. Me he reído un poquito. Chico malo.

Un beso muy fuerte, compi.

Darilea dijo...

A mi me encantaría llegar a esa edad y hacer todo lo que no hice en los 80 jejej.
Besitos Mos

Resu dijo...

Me ha dejado el final un poco chafada, pensaba que iba a ser real, que dura es la familia con los que se salen de la pauta establecida. Yo quiero ser como él, pero sin la presión. Un micro muy resultón, pero duro.
Un besazo.

SOMMER dijo...

Si es que los hay cabrones y envidiosos... (sobre todo en tu propia familia)

Mos dijo...

Querida cuentera: Ya lo ves, tardaron muy poquito en llamar al 112.
Me alegra que te haya gustado.
Besos desde mi orilla.

Mos dijo...

Este mundo está lleno de cuerdos y locos, Josefina. A saber dónde está el criterio que lo define.
Un beso desde mi orilla.

Mos dijo...

Trini, yo creo que les molestaba un poquillo ese arranque de libertad ¿no?
Besos a raudales, maestra.

Mos dijo...

Querida Luisa: Hay que desmadrarse de vez en cuando porque si no ésto es muy aburrido.
Todos deberíamos estar con Julio porque nunca es tarde...
Yo que él, cogería al perro y que les den.
Un abrazo grandote, amiga.

Mos dijo...

Darilea, no está nada mal hacer aquello que tengamos pendiente. Aunque sea con 80 años.
Gracias por venir a mi orilla.
Besos de Mos.

Mos dijo...

Resu, amiga-compi, es un pelín durillo pero tampoco lo veas del todo así. Piensa que así sabrá con quién se la está jugando.
Oye, que tú de libertad entiendes bastante.
Un beso motera guay.

Mos dijo...

Sommer, sí que los hay cabrones, sí. La envidia es muy mala, tú. Si te parece, busco a Julio y nos vamos para Asturies contigo. Nos tomamos unas sidrinas, ponemos a AC-DC y le hacemos la ola. Y el perro que nos avise si aparece alguno de los suyos con intención de cortarnos el rollo.
Un abrazo de Mos desde su orilla.

Ada dijo...

Lo mejor que podría haber hecho es aparecer en la fiesta con el piercing, con la cabeza rapada y unas cadenas al cuello... seguramente a los familiares les hubiera dado un patatús y ahora andaría a su libre albedrío. Nunca es tarde ni siquiera desde el manicomio.
Me ha gustado mucho.
Besos

Mos dijo...

Tienes razón, Ada. No se me había ocurrido pero sí, hubiera sido un patatús colectivo y él ahora estaría tomándose unas birritas con los colegas.
Puede que su perro lo busque, lo libere y se vayan de aventura.
Un beso desde mi orilla.

Tesa dijo...

Lo mejor es no decírselo a la familia y hacer lo que quieras tengas la edad que tengas.

La familia suele ser un pelín castradora. Por eso conviene irlos acostumbrando desde el principio a que no eres convencional y que hasta puede que estés un poco chalada.

A tu mascota le puedes decir la verdad.

Delicioso, Mos, aunque espero que su perro lo libere del loquero y empiecen juntos esa vida con la que lleva soñando tanto tiempo.

Un abrazo,

Mos dijo...

Tesa, yo también creo que su perro irá tras él para, en algún descuido, liberarlo.
Tal vez dé con algún psiquiatra de lo más cabal que opine que Julio Morales no tiene ningún síntoma extraño y lo ponga de patitas en la calle. Hasta puede que le siga.
El perro seguirá a Julio hasta el fin del mundo.
Me alegro que te guste.
Un beso desde mi orilla.