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jueves, 11 de marzo de 2010

PAREJAS FURTIVAS


Carlos y Susana trabajan en unos grandes almacenes. Ambos están casados con sus respectivas parejas. Desde Diciembre tienen encuentros furtivos. Sólo sexo, dicen. Sexo placentero, sin prisas, apasionado, intenso, discreto. De adultos que pasan de los cuarenta. Cuando terminan se fuman un cigarrillo, beben algo, charlan, sonríen, se acarician y encienden los móviles. Carlos insiste en tener más encuentros. Dos o tres al mes son pocos. Susana le dice que no, que mejor dosificarse y no levantar sospechas. Se despiden entre achuchones y besos con un hasta mañana.
Por la noche Carlos hace el amor con Lucía. La penetra pensando en Susana.
Por la noche Susana hace el amor con Daniel. Jadea pensando en Carlos.
Los dos matrimonios son amigos y se ven muy a menudo. Sus respetivas parejas les proponen alquilar una casa rural en el próximo puente de Marzo. A ellos les parece una buena id
ea. A Daniel y Lucía, practicantes de sexo furtivo desde hace años, les gustan las situaciones límite con mucho riesgo. Y estar los cuatro en la casa rural les da mucho juego.
Aunque, desde que se han enterado de los escarceos amorosos de sus cónyuges, están más susceptibles y ya no sienten tanto morbo como antes.


© Ceferino Otálora (Mos). Diciembre de 2009.
Imágenes tomadas de Internet.

20 comentarios:

Mos dijo...

Me apetece cambiar de táctica (por llamarlo de alguna manera): A partir de ahora responderé a vuestros comentarios con otro comentario individual. Es lo que hace Luisa, amiga y compañera de letras, en su blog y me parece una atención más personal a todo aquel que nos lee y nos comenta.

Como siempre, un abrazo de Mos desde la orilla.

Luisa dijo...

Me parece una técnica muy buena eso de que nos respondas. Es un pequeño diálogo entre amigos que comparten.

Tu micro es muy bueno.
Quién sabe qué ocurrirá cuando estén en la casa rural… Apuesto a que al final hacen una cama redonda o salen de los pelos.

Un beso muy fuerte, nos vemos mañana.

Mos dijo...

Luisa, en esa casa rural puede pasar de todo. Yo creo que, ya puestos, lo mejor sería sexo en grupo y que cada cual saque su fantasía y se dejen de discusiones... Y a disfrutar del puente. (No querían sexo, pues toma sexo).
Nos vemos mañana.
Un abrazo de Mos desde la orilla.

TriniReina dijo...

El peligro aumenta el morbo y por ello, la pasión. Ahora ya no será lo mismo.
No quiero imaginarme lo que sucederá en esa casita rural:) Quizás dejen de hablarse todos y de dos parejas dobles, sólo quede un rencor cuadriplicado.

Está bien eso de contestar los comentario Mos, pero a mi em es imposible, por falta de tiempo, aunque alguna vez lo he hecho y en verdad era, como dice Luisa, una magnifica manera de dialogar y compartir.

Abrazos

josefina dijo...

Bueno ahora cuando vea en las casas rurales del pueblo parejas, pensare como dicen allí "MALAMENTE"
Un abrazo

Mos dijo...

Dejar de hablarse es otra opción, Trini.
Puede que dialoguen lo que antes no habían dialogado. O puede que sigan a lo suyo.
toda una incógnita.

Un abrazo de Mos desde la orilla.

Mos dijo...

La verdad es que las casas rurales encierran muchas historias entre sus paredes.
Malamente o buenamente. Según se mire.

Hasta pronto, Josefina.

Resu dijo...

Y se pensaban que estaban rompiendo moldes al engañar a sus parejas. Esto es tan viejo como la propia vida. El problema surge cuando esto deja de tener morbo y afloran las dudas. Curioso este cuarteto que nos presentas (como habrán acabado).
Sexo, sólo sexo, complicado. Muchos besos.

Mos dijo...

Sí que es complicado, Resu, sí. Es posible que el encuentro en la casa rural aclare muchas dudas y termine con las relaciones.
Pero el ser humano es muy imprevisible.

Un abrazo compi, desde mi orilla.

La cuentera Idaluz dijo...

Este micro da mucho juego para un relato. Te sigo en tu blog, apreciado Mos.

Mos dijo...

Querida Idaluz: Se trata un poco de eso, de ver las posibilidades y pensar qué opción tomarán las dos parejas en esa casa rural.
Hay varias opciones. pero son ellos, y los lectores, los que deben elegir la que quieran,
Un abrazo de mos desde la orilla.

Darilea dijo...

Jeje, como cambian las cosas desde otra perspectiva.
Un besito :-)
Pd: Me gustó tu mini relato.

Mos dijo...

Eso parece, Darilea; saber que la persona que duerme a tu lado también tiene su "aventura particular" ya no debe ser tan divertido.
Claro que los otros, llevaban más tiempo enrollados que éstos. Pobrecitos.

Un abrazo desde mi orilla.

Ada dijo...

Existe todo eso y mucho más, dentro y fuera de las casa rurales y de los grandes almacenes. Por qué?
Besos
p.d. gracias por el comentario a mis poemas.

Narci dijo...

Me parece muy buena decisión, yo también contestó siempre que puedo, aunque últimamente, no consigo sacar tiempo para ello.

El micro es genial, y además se ajusta muy bien a la realidad, y es que los placeres prohibidos sólo nos satisfacen plenamente cuando los creemos nuestros exclusivamente.

Besos
Narci

Mos dijo...

Ada, el porqué sigue siendo una incógnita. Forma parte de la condición humana y de, posiblemente, de la insatisfacción y la incomunicación entre las parejas.
Un abrazo desde mi orilla.

Mos dijo...

Los placeres si son prohibidos tienen doble gozada. Estoy de acuerdo con eso, Narci.
Lo importante es saber que tiene sus riesgos y apechugar con lo que venga. No sé, somos animales racionales que, a veces, perdemos la razón.
un abrazo desde mi orilla.

carlota dijo...

Como la vida misma, Mos. Y lo que tiene la vida es que, tarde o temprano, el juego que nos excita se acaba. Hay quien se inventa otros y hay quien deja de jugar.
Un abrazo

Mos dijo...

Carlota, estoy de acuerdo con tu comentario. Todas las ilusiones van perdiendo fuerza con los años. Es difícil mantenerse con la misma persona, ser fiel, no encandilarse con otros-as. Y, al final, a todo le llega el hastío y hace falta otros impulsos, juegos, fantasías o como lo queramos llamar.
Falta de comunicación, de entendimiento,...Como la vida misma.
Un abrazo desde mi orilla.

María dijo...

La falta de riego seca las plantas, eso está clarísimo. Lo que nos describes lo veo una situación que puede darse perfectamente, ahora bien, no sería yo quien juzgara nunca a nadie por un tema de esos por la sencilla razón de que nadie sabe lo que pasa en la casa del otro. Puede haber mil razones, quizás ninguna lógica, pero puede que alguna poderosa.

Besos, que te mando a fuera de tu orilla.